30 abril 2006

La graduación de Dios

Simplemente
la cagó
estoy indignado
No po, no puede ser
que camine libre
calle a calle
debiesen a uno prepararlo
en el vaivén de su pelo

El cobre, que importa que suba el cobre
que el país progrese,
la volada del nuevo milenio
y el bicentenario
si una sonrisa suya
paraliza kilómetros
enajena a los incautos
deja tuerta la poesía

Y yo, que hago yo ahora
quería escribir
generar amores etéreos
momentáneos.
total, un segundo es como una vida
pero llegaste y me quedé sin pega
si no hay poesía,
letras majestuosas,
melodías sobrecogedoras
esperanzas de mañana
que no duerman en tu pecho

Debiesen encerrarte
carceleros ciegos de olfato
de ojos, de recuerdo
con guantes viscosos,
insensóreos

O por lo menos
cegarnos a todos
extraernos los lóbulos memoriales
para extirpar tu recuerdo
ese que dejas en todos
mientras caminas
a pasos cortitos
en la universidad del Cristo con alas

O por ejemplo
hablemos de amor
mi idea era simple
conocerla en situación extraña
hablar, charlar, bromear, bailar
cantar, tocar, besar, amar
todo eso, se me fue lejos
(a la chucha)
usted señorita
redefine mis conceptos
no tengo mas que alcanzarla
en poesía de mala calaña
de mala caña
de bar asquiento
de escritorio soñoliento.

Me dirán,
-pero weón, ya hubo un Romeo
empezó como tú
sediento de Julieta,
y viste como terminó-
lo que no saben es que
nunca leí a Shakespeare

y que, Julieta se queda corta
Naomi Campbell se queda corta
la Venus se queda corta
apenas tu alcanzas
para compararte.

En misa me dicen
-Dios, nos creó por amor
somos su signo patente
por sus obras lo reconocereis-
mentiras, pura mula
dios es Dios, luego de tu parto
antes, un artesano de mala muerte
eres unívocamente
inalcanzable
como el horizonte
como la verdad
como el amor esquivo de una puta

la graduación de Dios...

A Lorena Ferrer

21 abril 2006

Slow breeding

Se levanta de la cama, comienza con un dolor de espalda que lo inmoviliza. Luego de eso comienza a ver luces, de varios colores, la mayoría brillantes y poco comúnes; después no puede agarrarse de las paredes y cae al piso. Como tenía sueño se queda dormido en la alfombra, y despierta unas horas después con el sol en la cara. Se da cuenta de que su día ya es tarde, recordando esas luces extrañas que lo atacaron más temprano se acuerda de que en su niñez, cuando se lo proponía, cerraba los ojos muy fuerte, los apretaba hasta que aparecían las formas y colores extraños, que luego de terminar le daban un mareo que lo noqueaba al piso. La semana pasada, una vez al haber sucumbido ante un grupo de adolecentes que le coqueteaban, recordó cuando se sonrojaba cada vez que una niña le sonreía en la calle.

Una vez levantado agarró el teléfono y avisó dondequiera que iba que no llegaría, ya que el momento ya era ayer. "Demasiado temprano para salir y muy tarde para comenzar nada", según algún amigo suyo decía. Se acordó que en algún lugar de la casa había dejado un chocolate sin terminar, asi que lentamente emprendió la búsqueda, rascándose los ojos. Prendió la música, pero su cuerpo era incapaz de hacer dos cosas a la vez. La apagó. Comenzó a buscar dentro de sus cajones; luego en la cocina, el freezer, los escaparates. Había pasado algo así como una hora y estaba levantando los cojines del sillón del living, cuando alguien llama a la puerta. Cuando la puerta sonó por segunda vez se incorporó y fue a por las pantuflas. Al darse cuenta de quién podía ser, trató de evitar hacer ruidos, pero al parecer ya le habían oído.

Buscó la mejor sonrisa que tenía y mostró agradable asombro al saludar a su vecina de la vuelta, aunque sabía que ello significaría el tener que abortar su misión. Las interrupciones eran lo que más detestaba, aunque lo que estuviera haciendo fuera un intrascendente puzzle. Cuando se sentaron juntos en el sillón él le dijo que todo eso era extraño pero soñado, que este escenario había pasado por su cabeza unas cuantas millones de veces, pero nunca pasó los bordes de la imaginación. Nunca hizo nada por ello ya que no sabía qué hacer con casi nada en la vida. Ahora se dió cuenta de que ya no era un niño; la besó y miró de reojo en la esquina a un lado de la puerta, donde estaba su tesoro. Se levantó y fue en busca del chocolate, que ya había desaparecido de sus manos cuando se había levantado. Cuando fue de vuelta al lado de su vecina, la de la vuelta, saboreando la victoria con sabor a chocolate, la miró de súbito con ojos de pequeño nuevamente, y cuando ella se deshizo en manifestaciones corporales de todo tipo, él estaba totalmente quieto sin oportunidad de mover siquiera los brazos. Le dijo que la amaba, con voz entrecortada, y esperó escuchar lo mismo, pero ya no estaban en el mismo momento. Esta escena se repetiría una vez más muchos años después, con resultado distinto.

Una vez que la vecina se fue, agarró una pelota que estaba en el suelo y comenzó a hacerla rebotar en los rombos azules de la cerámica, hasta que se cansó y fue a ver televisión.

14 abril 2006

Confesión Inconclusa

Siempre fui un idealista, en mi cabeza, en mis discursos, siempre creí en los principios. Recuerdo que me era bastante contradictorio el escuchar a la gente referirse a las cosas en la forma que lo hacían, una vez escuché a alguien decir, al pasar, "Lo amé", esta sola frase fue una monomanía en mí durante semanas, como poder conjugar ese verbo en pasado, nunca pasó por mi cabeza. Y no es que fuese un tarado ni mucho menos, solo que el Amar, al igual que la Libertad, o la Felicidad, para mi tenían una trascendencia, profunda, como el propio universo. Eran conceptos atemporales, eran....

Por lo mismo, todo esto, todo es tan doloroso, estar aquí, contigo, no quiero ser mas que honesto, quizás lo único que me queda.
El pasado me regalo tus ojos, tus mañas, tus vicios, tu silueta, y entre conversaciones decidí amar tu verso, para siempre, amarte a ti.
Ahora, años después, no puedo ocultarme, mi idealismo trastocó en ceremonia, y descubrí que no puedo decidir nada para siempre, que el vínculo (el nuestro) es todo, menos amar.
Culpables, quieres culpables, culpable soy yo, de no poder ya mirarte a los ojos, culpable de ver que todo el amor que te tuve, todo me dejo, seco, culpable la rutina, de tenernos en la cama, porque.., ya no se porque, pero tu cuerpo ya no es mi deleite y tus esquinas me son grotescas, tus mañas dejaron de ser adorables, todo el cuadro es tan triste, estas ahí, estoy acá, pero ya no estamos juntos.
El día a día ayuda, evadiendo lo importante, ¿Que hago ahora?, si esta rutina come hasta mis zapatos, si ni el sexo, ni los intentos, ni los toscos te quiero (cada vez mas espaciados), son suficientes para reanimar el cadáver.

No puedo negarlo, te amé como a nadie, te entregue mi vida y mis miedos, no dudo que hiciste lo mismo, recuerdo que alguien me dijo alguna vez, que el amar era decidir, y lo creí a tu lado, pero entonces, porque creo que la vida esta en otro lado, y siento el hogar como una cárcel, los brazos que fueron mi cuna, hoy son mi celda. Y es que quizás esto de morir no es al final de la vida, ¿acaso no morimos de a poco, continuamente, desde que nacemos?, y todo es morir, lento y frenético morir, como va muriendo esto, y el final llega
Y se que también esto nunca te lo diré, porque al final de mis días, y por

Sobre toda esta tristeza de vida
moriría de sopetón y sin vuelta
al ver que te alejas
no te vayas
no te ofrezco nada
no te vayas
todo está seco
no te vayas
no se porque
me doy asco
no te vayas

aprendí a conjugar amar en pasado,
aprendo a conjugar morir
en presente.

12 abril 2006

Norma Tello

Sin pretender hacer intuir desde las primeras líneas el posible desenlace, sin querer tampoco decepcionar con un final abrupto y triste, me debato y escribo. Decido que no hay que evaluar nada más que este sentimiento de agradecimiento que tengo, que ahora es también el anverso de la culpa de no retribuir lo que se te dió en abundancia. Escribo como si no hubieran errores. Sólo dolores que aliviar.

Por esos días no trabajaba, vivía de la jubilación que un eterno y lacónico secretariado le tributaba. Su esposo fué oficial de la fuerza aérea, y la pureza de su mirada senil y postrada, sólo era interrumpida por el fantasma y estigma de la sucia dictadura de la que probablemente fué vulgar protagonista. Imagino que alguna vez ambos vivieron en una casa enorme, en un barrio tradicional y de situación acomodada. Sus muebles me hablaban de un pasado bien, al tiempo que desentonaban con la ridícula pequeñez del departamento en que yo les conocí. Su living era mágico pues no tenía sillones (cabría uno, pero ínfimo), en cambio tenían una cama gigantesca, de sábanas refulgentes y celestes, una misteriosa pulcritud que no hacía sino evocar la enfermedad. Don Antonio no podía subir escaleras, no había otra opción que hacer de la sala de estar su cuarto. En el angosto pasillo que rodeaba el exterior de la casa, el silencio era intervenido por pelotazos inocentes, Don Antonio blandía el bastón, luego exhausto llamaba a Norma, pero era inútil, ella como siempre había anticipado sus pesares y ya le estaba atendiendo.Treinta años atendiéndolo, sin blandir bastón.
Lo más destacable de ella fuera de su abnegación con los demás, es su mirada, en realidad, todo su cuerpo era un reducto de distinción y decencia. Era pequeña y esmirreada, con lentes cuadrados y gigantes, pelo ondulado, nariz en extremo pequeña, sus ropas eran muy sencillas, pero nunca vi algo lucir más puro. Cada rincón en donde ella ponía su atención se transformaba en un pequeño clasutro de oración, inexplicablemente se respiraba la trascendencia, no era difícil adivinar junto a ella que la vida no termina acá. Puedo decir que conocí a una persona invencible, sumida en un barrio popular jamás tembló ante las emergencias nocturnas de su esposo, ante la falta de dinero, ante la desesperanza de estar sola cuidándolo, jamás pudieron hacer que dejara de sonreír, jamás dejó de prestar su más tierna atención a los demás, ella era un gigante, no imagino que gran luchador pordría siquiera rozarle los dedos sin caer de rodillas. Los hospitales temblaban a su paso. Nadie contra su convicción. Invencible.
Intuyo que no debío haber leído por esos días más que un par de "Condoritos" (su COMIC favorito), y uno que otro periódico. Su cultura era independiente de las minucias de las letras o amistades influyentes, nadie podría rebatir sus argumentos de vida, implacables, llenos de vida. En la universidad, o en la calle, o en los libros no se aprende a ser como Norma. Su Hermana, una conocida escritora, leyó mucho, pero no fué capaz de concretizar su cultura con humanidad, escribió maravillas con su lapiz, pero mezquindades con sus palabras. Norma no tomaba un lapiz, ni leia un libro, más bien pensaba en los demás. Los dolores de su vida juvenil, sus errores en la adultez, nunca la hirieron, no importaban. No existe el error, y el dolor es sólo ajeno. Sus ojos eran ciegos a la miseria espiritual de los demás, sus ojos, eran una gigantesca opotunidad. Hablar con ella, escucharla cantar, era una pequeña redención.
En medio de sus preocupaciones, me recibía ciertas tardes, para conversar, como si yo fuera un adulto, al lado de sus quesos y un vaso de leche. Con unos cuatro años, yo le exigía, sin ningún merecimiento, mi "té", ella siempre accedía, tomabamos once, a veces junto a Don Antonio, yo miraba a Don Antonio, y él no tenía ningún problema con que yo estuviera ahí, es que Norma podía hacer todo. Yo lo conocí bastante anciano, a veces sólo miraba el techo y dormía.

Ahora viene el "pero". No sé que maravilla estará generando a su alrededor ahora. En algún momento, no la ví más, tampoco me preocupé. Quizás quise perder su rastro para saber qué se hace después con el arrepentimiento de actuar de esa manera, tal vez solapadamente lo ví así. Norma estaba sola, y probablemente (aunque lo dudo) no derrotó a los años. Supe, por algún motivo, que Don Antonio murió, ella era muy fuerte. El desenlace es clásico, mi actitud nefasta, ¿donde estará ahora?, no tuvo hijos, el país es un pésimo padre, ¿por qué no lo recordé antes?, tal vez de algo hubiera servido, espero que en el ignorado asilo de ancianos en donde ella está (sé que está) sepan comprender que es una Reina.

08 abril 2006

Testamento

Atravesado de días sin ventura
fui a parar a esta vieja casa,
no tanto de tiempo como de olvido
olvido lo que fui al mecerme en esta silla
adaptada a mi nuevo cuerpo
lejos en kilometraje
que ya no responde
mas que en un parafraseo infantil
esta silla confidente
de lo interno
y lo externo
cuna de tiempo
y espacio
en medio del hogar postrímero

Cuando la lucidez besa mis manos
reconozco a mis hijos
tuve 3, lo dicta mis tatuajes por ellos
pero en el sopor de esta casa
todos son espectros
cordiales eso si,
pero espectros
y no quedan mas remedios
que imaginar a mamá
que me arrulla

Es extraño saber
que te quiero tanto
sin saberlo
y pasar mas tiempo
luchando contra tu sombra
que saboreándola

La pasión juvenil
potrilla
trastocada en estas manos venosas
torpes
incomprensibles
que ahora rechazan
esas que fueron
el núcleo de mis sonrisas

Todos estos "y tantos" años
empacaron lejos
quizás con Alicia
y poco a poco olvido
hasta mi dignidad
después de almuerzo

Y pensar que tanto miedo
tenia de esto
ahora temo
y cada vez mas
lo real
el recuerdo que voy muriendo
no cual mártir
no como Cristo
muriendo de mi historia
de tus ojos
de tus manos
de tu cuerpo
tu vejez
tu compañía
tus rabietas
tú, madre
tú, cuna

t...

Al llegar donde Dios
me preguntaron
que quieres guardar
para la eternidad

la respuesta fue sencilla...

01 abril 2006

El Moulian entre el Centeno


Ingmar Beckham:
Por qué la gente tiene que saludarse con tanta palabrería, por qué no pueden citar frases interesantes, en vez pensar que otro corte de cabello te quedaría mejor. Estoy seguro que cada gran escritor quiere encontrarse con su par, desean secretamente que incluso el cartero fuera un verdadero hombre de letras. Un gran escritor puede ser el vendedor de helados de labia fluida e hilaridad a flor de piel, sin embargo, ese gentío intermedio, la que se preocupa de nimiedades abismantes, esa gente es mucho peor que un analfabeto, ciertamente son peores, más patéticos aún cuando los veo viajar en su auto a la playa, para salir a vivir algo más parecido una novela, dos semanas de sol al año son su mejor libro.



Canino Tolstoi: Es un deleite la nimiedad, el absurdo, el sinsentido, siempre que tu vida sea demasiado inútil como para andar analizándola. Prefiero juntarme con una nena y decirle cosas sin sentido, reírme de lo que se están riendo en la mesa de al lado, contar las mismas anécdotas una y otra vez, prefiero el encandilante brillo rojizo de la trivialidad antes que sumirme en una introspección profunda. No es necesario, mis instintos dicen que soy mucho más volátil que el agua y que mi superficie es tan testaruda como para mantenerme de carne y hueso, que no podría vivir sin ella. Soy uno de ellos, no jodas, estoy seguro que en la intelectualidad se llega a lo mismo pero de otra forma, quizás no con las palabras no-sirvo-en-este-mundo, sino citando alguna célebre frase de Octavio Pugna, o alguien que sea el nuevo Liam Heidegger, qué se yo, la superficialidad quizás no es tan aparente, pero es la misma, sólo se escuda en quienes parecen distar de eso. Shame on you, Ingmar, you're one of us.



Ingmar Beckham: Pero, explícame amigo, de qué carajos me ha servido la literatura, no me ha hecho mejor persona, sino que me ha dado la habilidad de encontrar inútiles una mayor cantidad de cosas. Boberto Rolaños, decía que se quemaba con este mundo, parecía un buen tío, equilibrado, pensé que Octavio Pugna podía ser un factor clave en su armonía, lo leí y caí en cuenta de más realidades que se me escapan, definitivamente un libro puede ser muy similar a una piedra en el zapato. Es un deporte extremo, si no se te tuerce el pescuezo, tu humildad sale lesionada. Pero la vida te puede brindar las dos lesiones sin mayor aprehensión, puedes quebrarte una pierna y ser una pésima persona a la vez. Cuando el camino se pone tan oscuro parece surgir una fuerza que te protege, una infinita confianza, se va fugaz, ¿podré algún día sentirlo a voluntad?, ¿tendré siempre que clamar al cielo cuando tengo el agua al cuello? Hay libros que nos hacen valientes, por que tu alma ha decidido ser valiente. Francis ¡oh!tuyama no debió haber predicho el fin de la historia, debió haber sido más poeta y más valiente, debió predecir el fin de la tristeza, me hubiera hecho un gran favor, tal vez los argumentos son suficientes, sólo están escondidos.



Canino Tolstoi: Es verdad, compañero, muchas veces la felicidad está más cerca del ignorante que del letrado, podríamos terminar la historia y quedar conformes, exclamando al cielo con aire de suficiencia, al decir que cada uno nació y fue destinado en este terruño por una razón determinada, y que la diferencia entre las personas es lo que hace al mundo mundo y al ser humano ser humano, y a la vida, vida. Es lo necesario, el equilibrio, blablabla. Sin embargo también es necesario esto, el intercambio de apreciaciones, la riqueza que se halla entre la interacción de varios que no se encuentra en el pensamiento en solitario. Primero agradezco el tener esta suerte, también agradezco el ser desdichado gracias a la literatura, ya que de otra forma no me concibo. Luego, responderé a tu pregunta: la literatura nos hace, a los de nuestra calaña, sensibles a la humanidad. Ya que no sentimos más que repudio al escuchar los parloteos y risas y amor de muchedumbres, nos hemos ubicado en otra escala (nunca mejor, sólo diferente) de sensibilidad. No podría llorar nunca al escuchar alguna canción de Whitney Texas, sin embargo quedo en conmoción al leer al tal ¡oh!tuyama que tan apropiadamente has citado. Quizás la literatura me ha ayudado a quedar mejor parado frente a situaciones que yo mismo busco, análogamente como la vieja de la farmacia queda bien parada al preguntársele cual medicamento puede tomar en cambio del que es más caro. En definitiva, el Canino conciliador dice que la literatura no es nada, no ayuda en nada, sólo diferencia.



Ingmar Beckham: Quizás sólo escribimos o conceptualizamos los vacíos que, desde una célula hacía arriba, la materia puede percibir. Así un gato es también un intelectual, pero sólo puede pasarte la cola entre las piernas, o decir miau para ser conciliador, el rasguño es su crítica ácida, como las referencias literarias del Times. Tal vez al conceptuar tales vacíos o estímulos, no hagamos nada distinto de lo que el universo es, por otra parte, podríamos estar creando fluctuaciones mentales, conceptos, que escapen a la estructura, ahí seríamos libres de la materia, una especie de semejanza con Dios, quizás lo de la imagen y semejanza con Dios vaya por otro sentido, y sólo estemos rasguñando la alfombra. Quién lo dirá ¿Jurgen Habermenos?.



Canino Tolstoi: Entiendo completamente, el gato es un ejemplo que debemos seguir: su comportamiento deberá ser adquirido por las nuevas generaciones. En fin, creo que el asunto está claro, la materia fluctúa constantemente, y la estructura nos hará libres, por lo que creo que esta discusión terminó de ser tal. Sólo espero encontrarme contigo en un callejón oscuro, donde dejaremos de ser lo que Dios o quizás quien nos ha determinado, para por fin ser uno junto con el polvo de estrellas y desaparecer en una noche de smog.



Ingmar Beckham: Vaya, veo que no necesitas tratados de filosofía para sentirte mejor, afirmas cosas cual si René Selecciones viviera en ti, pero está bien, nadie tiene más mérito que tú. Espero sinceramente que encontremos la paz, y que vivamos para siempre. Por ahora invitaría a toda la comunidad a quemarse el culo por los demás de pensamiento, palabra, obra, y omítanme por que aún no logro ser consecuente. Sin embargo deseo eso. Tal vez los libros logren su mejor utilidad sirviendo de pasta de reciclaje para hacer nuevas estructuras que conforten a los que viven en la miseria. En esto soy literal, pero no tanto.

26 marzo 2006

Tool Time

Cuadrada y grande, abandonada, perfecta. Lo primero que haré será comprar un par de tasas, hermosas de metal, al menos tres. Dos sábanas. Mucha tela, mucha tela, y plumas. Alambres, ya los he elegido, un material con encanto. En la esquina existe un hoyo que ampliaré de manera prolija, como cuando trabajaba con mi padre. Ensarto un tubo, y la gran cocina de férreo acero me dará calor y comida. Los símbolos del metro realzarán su belleza, y sus asientos forrados recibirán buena compañía. Un lugar mejor que allá afuera, que es mío, pero de todos ellos también. Seré como el guardián de este lugar mejor, un subterfugio a la fría calle aunque sólo alcance para pocos. Ya me quedan cincuenta mil y se comprarán dos ollas brillantes; un termo eléctrico para tomar agua con la esencia de turno; una lámpara, de buen aspecto, para matar las noches en que mis amigos sean silenciados por el alcohol, o por que simplemente no estén. Una mesa, sí, una mesa dura y gruesa donde poder apoyar mi rostro, cansado de tanta desconfianza. Se me dieron dos prendas, casa nueva, ropa nueva. Me gasto el resto en calzoncillos, y calcetines, los últimos bastiones ya de mi dignidad en el vestir. Nadie me ayuda, están todos en el suelo, llegaron del centro sin ninguna novedad más que pan y ojos hinchados. Ya terminé, y se parece a la casa de Simbad el marino, esa de las revistas. Me dan agua, yo compro jabón y lavo regularmente todo. Acá adentro es más fácil conversar, don Peter, a veces prefiere el calor de este vagón al vino. Siento que me hormiguea el cuerpo, estoy feliz acá. Sigo pidiendo, tal vez más que antes, pero cobra cierto sentido, hay que comprar el diario, hay que comprar el mate que tanto nos gusta, pues ¿qué otro sentido tiene la comodidad?. Puedo pensar las cosas mejor si el frío no me cala los huesos. Ahora pedir no es una vergüenza tan grande. Voy a trabajar, sé que algo me darán. Tal vez me despidan sin paga como hace dos años, pero ahora, con un reducto, es todo diferente. Mis amigos cuidarán la casa. No hay trabajo a los setenta, mis hijos deberían ayudarme aunque sólo les di olor a trago. Nada como recostarse acá. Me encantan como se ve esa jarra de cristal con café, junto con los vasos metálicos sobre la mesa. Pareciera un metro de primera clase con asientos forrados y cafés para servir. Me gustaría decirles, a ver si opinan lo mismo, pero siempre dicen que hablo cosas raras. El diario es como un traje fino y un buen perfume, con él en mi mesa me siento más parecido a los que me desprecian. Leo la vida de todos esos pesados, más feos que yo si les pusiera mis barbas y ropas. Si la gente conociera lo simpáticos que son mis amigos, saldrían en la tele, eso si, después de comer y bañarse en el servi-centro. Yo no lo hago nada mal, soy más educado que toda esa tropa de políticos, jamás insultaría a alguien, nunca lo he hecho, si los demás me joden, allá ellos, yo sigo mi vida y ayudo a los que quiero, y si pido es por que necesito comer. Es muy bien ventilado todo, no hace tanto calor. Al lado una construcción se derrumba y saco palos en invierno.¡qué bien han de sentirse los que viven en mansiones, el deleite debe ser enorme y continuo!, me encanta esto de tener un techo. Vienen los señores carabineros y me felicitan por tan linda casa, a pesar de que es ilegal. Ellos me estiman y me dejarán seguir. Las pandillas aún no se enteran, miran de reojo como salgo más limpio que antes, pero creo que no les calza que en ese recoveco, viejo y clausurado por rojos latones, hayan tirado un vagón, ni mucho menos que me lo haya organizado. Los viejos que piden en las calles contiguas, parecen enfadarse cuando el de al lado llega más limpio, por eso, les cuento nada. Por que para mí es un lujo, también el de mis compadres más cercanos, que son mi familia. Los niños se asoman con frecuencia, parecen encantados, incluso me hacen sentir importante, con sus miradas me dicen que soy afortunado en tener un lugar así. El problema es que debo, por una natural defensa, espantarlos, pues se han criado mal, de cuando en cuando me les acerco y noto que podrían destruir mi casa como un juego del que nadie está para corregirlos. Sentado en la calle, pidiendo, no puedo esperar la hora de ir a mi “cuarto”, tengo ansias de comprar el alimento que fuere, con el solo propósito de compartirlo ahí dentro. Con dos jarras de leche en mi mis manos, la gente nota como se me destruyen, como las destruyo con ira y lágrimas al ver que mi casa está por la mitad. Mis amigos botados, con doscientos miserables pesos en la mano, y llenos de tinturas en el pelo. Don Pedro se ríe, no sé de qué. El techo, abollado, parecía peor a lo lejos. Decido que no hay otra manera, pues estoy desposeído, no puedo opinar, sólo me queda seguir, los policías tal vez me defiendan de quienes debieran ser mis aliados.

18 marzo 2006

Amanece

**********************************************
Alborada repleta de esquinas
de nariz cercana y detalles fastuosos
de salir sol por el poniente
de abrir tus ojos universales
y solo ver rastros de libertad
ahora atada a tu talón
por decisión propia

Enfermamente soberbios
fundamos reglas nuevas
de sumar sin aumentar
acá yo, ella
allá tú, él
un poco mas cerca
aquí nosotros, ambos
aquí uno, uno

La cama plena
de árboles según tus poros
bosque de piel
cascada de lengua
y quise reinar cada gota
tatuar con mis labios de hembra
tus muslos
y algo mas
si la pasión alcanza

Descanso ahora sobre pecho yermo
escupo a relojeros
un vaivén simple
parcela mi tiempo
en segundos de sístole
y diástole

Y soy Cronos
señora de época
apuro tu reloj
con besos simples
y caricias no tanto
------------------------------------------------------------
La bruma despobla mis ojos
el sol de los tuyos
calienta la pieza
y no solo a ella

No pudo ser un sueño
y si lo fue
redefino sueño
como sueño, tus ojos
como ensueño, tus manos
como cielo, tu misma y tus prados
tu pasto tierno
y tu pelvis de cuna

Única dueña de mi amor no eres,
como no amar tu pasado
tus pasados
que forjáronte ama-ble
en cada instante
en cada parte

Como no amar tu futuro
de madre cálida
como la mía
de niños corriendo
pero dejemoslo pa después
ahora quiero correr yo
sobre tus cerros
hasta sacudir cimientos
en lo profundo de tu tierra

Y regar sangre blanca...

- ) Te Amo
* ) te Amo mas
- ) Lo dudo....

10 marzo 2006

Surge una brisa.

Si el señor Dolor se queda a cenar, prefiero que se digne a comer con sus dos manos, y suelte a mi Calma de su delicado cuello. Para cuando acabe su plato, espero que repare, en lo herido, y en lo rojo que fabricaron sus manos. Sería mucho esperar arrepentimiento del señor dolor, a lo sumo me conformo con que, al ver mi vapuleada calma, diga: ¡Qué fea está! , ¡Tan mal la dejé, que no la ataré más!

Luego, no es deseable que el señor Dolor camine por cualquier parte de mi ser, es muy deseable que, aun pisando mis jardines, se congracie con no visitar mi templo, ese constructo enorme que siempre ha vivido en mi pecho.

Si el señor Dolor ha cumplido ya su labor (añoremos que tenga alguna utilidad), bien puede irse lejos, con gusto le asignaré un reluciente ejemplar de un Código de Conducta que para entonces ya le habré terminado de confeccionar, así cuando me abandone, e infecte otros mares, podremos esperar una conducta más indulgente y civilizada. Habrá para él, tal como en ciertos países, un “Estado de Derecho”. Esperemos que este “Sufrimiento en Derecho”, acerquen al conflictivo y tantas veces díscolo señor Dolor, a ese camino de compasión que cada una de sus victimas desea, y deseamos. Si esto no sirve, lo aceptaremos con él, es decir, “con Dolor”.

Debo reconocer, con dolor, que es difícil librarse del señor Dolor, pero a usted señor Dolor, sí, a usted le digo con alegría (Una gran tipa): su sentencia de muerte está ya dictada, por la máxima autoridad. Bien puedo decir, aunque usted y su olor estén aquí, que lo considero derrotado, muerto.

08 marzo 2006

Oye weón, y ¿como te fue en el campo?

Unas noches tan bellas, tanto
que los niños no les temen
que obligan a dormir de día
pinceladas de estrellas tan cercanas
que puedo manipularlas
para escribir tu nombre

Conoc
í un bosque cantante,
si estás dispuesto a escucharlo,
uno que apunta fiel al cielo, derechito
bajo el lago de estrellas, parejito
y en su canto me mostró
su corazón de anciana
madre, hija y mujer
vestida de vestido
del rojo ido
de su placer
a veces
a veces

También conocí una playa
de tanto viento
que el silencio es obligación
un mar bravo como toro
(quizás toro capado, pero toro al fin)
de aguas limpias como lágrimas
(si, esas mismas de la última vez)

Una cama con olor de quien te ama
enclaustradas en piezas
de hierba mate
y canela

Abracé el campo y su sol
entre espigas
cargué papas
y ata'os de oro
pa' hacer harina

Encontré un aroma tan maravilloso
como los besos
de quien aún no conozco
(pero quiero puro conocer, ni gil)

Pero sinceramente todo fue un suspiro
cuando los encontré a ellos
de setenta o mas ambos, que mas da
sin dientes el
con barba ella
me enseñaron en clase simple
la magnitud del amar
de manos entrelazadas
al ocaso del día,
de la vida

El menú siempre incluye caldo
con papas, de preferencia
y ají
en abundancia.

28 febrero 2006

Como Manzanas


Usted ha de abrir su palma, la que le acomode y hecho esto es aconsejable tomar el objeto (cuidado, acá empieza lo difícil).
La meta primera consiste en sentir los detalles, cada una de sus yemas debe sentir la grasitud superficial del fruto, ingenua y juguetona, pulcra. En el acto, pulgar, índice, medio, anular y chico han se sentir la tensión, el esfuerzo en la cáscara, porque estamos hablando de una semilla con presencia, no esas semillas inocuas e insignificantes, sino una con carácter. El ballet de sensación debe terminar al sentir como se calienta al tacto. Un pequeño y fútil juego con el ovocito es altamente recomendable, escuchar como grita al encuentro con la mano cuando arranca de la gravedad.
El siguiente paso es verla relucir al sol de la mañana, del mediodía y el atardecer, ponerla encima de una mesa y admirar como baila en silencio, gobernando cual princesa su reino llano de cuatro esquinas (mantelado o no).

Ya que hemos tocado este punto crucial, quiero destacar como deben ser observadas todas las cosas.
El proceso de observación exige meticulosidad, tino y sonrisas; en el caso de la manzana, ha de actuarse del siguiente modo:

Usted debe reparar en cada detalle, cada cambio de tinte, cada color propagándose por su cáscara, cada imperfección, cada veta de vida alimentada a luz y agua ( he allí su nobleza), y percibir (ATENCIÓN, pueden olvidar todo lo anterior, pero este paso siguiente lo declaro IN-olvidable) ese aroma, a vida, a historia, lo recomendable es tomar tanto tiempo como sea posible observando su aroma.
El paso siguiente es tomar el tiempo y observar con su prisma, sentir el fruto y el árbol, el viento meneando las hojas en ramas, el sol generoso inflando óvulos, el pájaro que con las ramitas hace familia (y nido en su defecto); se ha de sentir como las raíces calan en la tierra, Si, esa misma que a usted le ensucia la casa, la misma de este tercer planeta, la misma que enterró o enterrará a su madre (y a usted mismo, con todos sus defectos); sentir, el año entero comprimido en una palma, lluvias, amores y des amores, sueños, familias, odios y fecas, esperanzas y condenas...

Luego de hecho todo esto y comprender que incluso al comer una manzana usted ha intervenido de una manera irrevocable el universo, pero mas aún, El universo ha intervenido en usted con todas sus causas y todas sus consecuencias, puede comenzar a masticar
(agregar papilas gustativas... a gusto)

24 febrero 2006

Las dudas suelen atacar en lugares lujosos

Esta vez, el carismático Bob Sacamano, hechará mano a su verborrea y maña para alegrar el ánimo de aquel lector que piensa que la risa no está en onda, o peor aún, a aquel que cree que la alegría y Bob están en pugna . No se pongan reacios a la risa, si quiere reírse, haga un esfuerzo, no vaya a ser que haya leído estas líneas sin siquiera esbozar una sonrisita, por último, de verguenza ajena. No reírse seria un error severo, y todos sabemos como Bob Sacamano detesta los errores severos.

Era un Hotel lujoso, le había dicho al taxista que me llevara al comedor con más exclusivo y caro que conociese. Afortunadamente el tipo conocía el sector alto de la capital y no me llevó a donde "El Lucho", como en algún momento temí. Mientras mis dedos jugaban con la bolsa de té Lipton que saqué minutos antes de la salir desde la despensa de mi cocina, el mozo con ínfulas de ministro, me pasó la carta, presto le dije, que sólo quería un vaso de agua, me miro extrañado, le enseñé la bolsa de té y le dije: " Un vaso de agua hirviendo". Actuó como si me tomara el pedido y se marchó, al minuto regresó con un viejo grande de pelo cano, quien parecía ser el semental que procreó a toda esa masa de mozos aparentadores, me miro seguro y me dijo: "Señor, usted es una persona normal , usted me entiende, no podemos atenderle en aquello". Me hizo gracia el caballero, salí afuera y mientras caminaba por los cuidados jardines, reflexioné que lo extraño de la situación se puede deber a mi alimentación de ebrio, y no a mi genalidad de creador original, es decir, debo dormir más y comer mejor, en ese proceso de recuperación me encontraba, cuando Milan Kundera se me apareció en un sueño y me pasó el siguiente poema, a modo de explicarme, con un ejemplo concreto, lo que jamás debe hacerse con una buena obra. Me dijo: "Toma, no lo publiques". Publicar este artifício es casi un error severo, pero bueno, Bob Sacamano predica con el ejemplo ,y recicla la basura dándole una función útil. Tal como una botella de Coca-cola es un macetero, Bob le porfía a Kundera:


¿Letras o cornflakes?

Comer o no comer,
Injusto por que yo vivo en Platón,
y las letras se olvidan de aminoácidos esenciales.
Por que los pobres no lo querrían escuchar,

Ningún nutriente sin garbo vendrá a intervenir,
Por las propias quiero vivir.
Ya se gastan las glucosas y los ciclos alteran electrolitos,
Si no se piensa con el alma, este caos sea bendito,
Coma, coma, cerebrito.

.....¿Letras o Cornflakes?, una al desayuno, lo otro en las onces.
No es armonioso,
Pero que vaya para ricos y pobres.

Es así como me dí cuenta que necesito ordenar mi vida en muchos aspectos, y sólo publicar poemas de Borges.

21 febrero 2006

SUCEDÁNEO

Todo está viciado y debo saber encontrar un nuevo aire. Esta micro, llena de gente, es el lugar preciso para estar mejor. La forma en que le grité, cómo golpeé la mesa, esa imagen que no me abandona, esa imagen en donde ambos salíamos disparados por la ventana, y sonreíamos en el aire. Cómo puedo pensar tan mal acerca de él, como puedo tener en mí tan baja estima, qué clase de entierro es este, dónde está el ataúd, donde están los que me lloran, por favor, que se siga el conducto regular y que este funeral no se disfrace en amigos que se van, y estudios que fracasan, y en sombras que me gritan cuan mal está el prójimo, yo quiero morir en un entierro con pompa, aunque sea fúnebre, pero esta vida que llevo no es pompa, es bomba, estorba y deforma el resto y al resto, desdibuja la belleza intrínseca del nacer, por que yo creo en el nacer, por que yo creo en la vida, no en la mía, pero creo. Cuando el sonsonete de la micro me parece como una sinfonía refinada, realzada por los acordes de las conversaciones de los pasajeros, el conductor mueve su mano y gira la perilla con la diligencia de un arqueólogo en Sacsahuamán, veinte pestañeos míos y la radio se prende, y comienza a sonar “Nothing compairs to you” o algo así. Entonces digo que es el momento de concentrarme, y aprovechar la media hora de viaje restante, en ordenar mis ideas, para no cometer los mismos errores, etc. Entonces la canción no me permite pensar claro, y vislumbro certezas, que en realidad son pensamientos, y digo que es una señal y que me puedo redimir, y que en realidad nadie se compara conmigo, así como nada se compara con ninguna persona, y pensar que tenemos todos tal dignidad es gratificante, y cambia la perspectiva. Cambia la velocidad de la micro, por que el conductor se desvía por una calle ajena al recorrido, yo lo noto y me quedo sentado, por que es razonable aún, quinientos metros más adelante, es razonable levantarse con cara de enojo e ir hacia delante, pero mejor es seguir con sigilo a un grandote de rostro adusto y vulgar, que cada cierto tiempo dejaba su libro a la vista para sentirse mejor pasajero, un libro sobre vida animal en Costa Rica, y la selva de la portada estaba realmente húmeda con todo el sudor de sus manos, arreciaba la humedad en su rostro, me pareció correcto seguirlo, si él fallaba con sus recriminaciones, lo intentaría yo en seguida. De súbito el conductor, de apariencia agradable y sincera, se bajó de la micro, aduciendo que tenía miedo, que estaba cansado y que su casa estaba cerca, ni el grandote ni yo, con una misteriosa compasión, quisimos hacer eco de tamaña estupidez, para con los demás pasajeros, supongo que se quedaron calmos al pensar que iba por ayuda, no a su casa presa del pánico. Podía caminar, unos cuarenta minutos me separaban de mi hogar, el que será centro neurálgico de mi nueva vida, de las curaciones del alma que mi esposa y mis hijos y mis libros y mis voluntades y mi Dios ejecutarán en mí. Tomé el cigarro que se asomaba por la cajetilla del grandote sudoroso, un poco más a la izquierda de un raído lápiz Parker, y bueno, me bajé de la micro.

14 febrero 2006

Lo Racional del Asunto


Me doy vuelta en la cama de nuevo. No puedo dormir, debe ser porque dormí en la tarde. Me levanto. Aprovecho de hacer el aseo ahora, asi no tendré que hacerlo mañana. Pongo un poco de música, un cd que me regaló un amigo, lo escucho. Lo encuentro fome, pero lo dejo un rato más, hasta que termina. Cuando termina ya estoy acostada de nuevo, cerrando los ojos, pensando en lo que hay para mañana. Después de un rato de organizar las tareas, labores y salidas, me da sueño y dejo de pensar.

Son las 9 y me levanté hace un rato, prendo la tele y me dejo caer sobre la cama. Mi hermano aparece por la pieza y se acuesta a los pies de mi cama, sin decir nada por un rato. Luego comienza a hacerme cosquillas y me río un poco, le devuelvo el favor, jugamos y nos tiramos de los pelos y extremidades. Se hace de mediodía y me voy a duchar, Ulises se queda en mi cama y, cuando salgo del baño, está frente al computador. Tengo que ayudar a mi mamá a hacer el almuerzo, pelo unas papas, rebano unas zanahorias, luego me escabullo y salgo al patio, donde está mi sobrino tratando de meterse a la piscina. Lo detengo con un abrazo desde atrás, lo levanto por los aires y venzo su frustración con cosquillas y morisquetas. Cuando estalla en carcajadas lo dejo en el piso y agarro una caja con libros para pintar, ambos con lápiz en mano, y pintamos mientras me explica los dibujos que aparecen en las hojas. Hora de almorzar.

En la tarde me llama un amigo para salir más tarde, le digo que sí y me voy a arreglar un poco, mientras me miro al espejo está mi sobrino a mi lado, echándose algo en la cara, con el peine en la mano, llevándolo desde la frente hasta la nuca, repetida y lentamente, dándose el tiempo de ordenar los pelos que escapan al orden. Cuando busco mi bolso él ya tiene el suyo, y cuando digo que voy a salir, lo hago cuando él está con mi mamá en la cocina.

Nos juntamos en el metro, cuando llego él está dándose vueltas, mirando para todos lados, menos hacia mi dirección. Lo sorprendo por la espalda y nos saludamos. Hablamos mientras caminamos al cine, que está bien lejos del metro, pero llegamos finalmente y sacamos las entradas. No hay gente en la fila. Nos sentamos antes de que empiece, sin parar de hablar por un rato, riéndonos a ratos, aunque cuando llega el silencio quiero que diga algo. De repente se apagan las luces y se da vuelta hacia adelante.

Termina la película y caminamos despacio por la calle, siempre hay risas, muchas veces lo veo incómodo, hay otras en que se queda callado por largo tiempo hasta que dice algo medio extraño, no lo entiendo, pero asiento con la cabeza. Caminamos mucho y ya estoy cansada, me va a dejar a la micro y nos despedimos. Cuando llego a la casa prendo la tele y me acuesto, me quedo dormida al tiro.

08 febrero 2006

Reencuentro

Andén 5; 10:31, 25º, indica la pequeña pantalla a bordo del bus, está agradable, pensaría cualquiera. La gente ya se impacienta, siempre lo hace, y algunos miran desdeñosos el reloj como si su disgusto trastocara en velocidad.
Mi compañero de asiento lee concentradísimo su periódico, sus noticias poco relevantes, mientras observo una hormiga que merodea mi mano, me gusta pensar que es porque en alguna forma soy dulce y ella lo sabe (la hormiga). La radio del gran vehículo suena algo fuerte, la ley no se cuanto del tránsito acá se la pasan por la raja, el chofer escucha animado a Cristian Castro (creo), mientras nosotros nos conformamos con una anciana hablando por su teléfono personal, <<>> se despide cariñosamente, de al parecer su nuera, dejemoslo como su nuera.
La señora que va a mi lado, pasillo mediante, me mira insistentemente, me creo algo atractivo para algunas ancianas, pero esto es intimidatorio, luego entendí que lo que la turba es mi afición a la escritura, además el tipo del periódico al parecer es su esposo, o pareja ( en estos tiempos, quien sabe ), puedo adivinar que además van con su hija, joven, de entre 17 y 22, absorta en su walkman, chata, seguramente, es factor común estar chato en los viajes con los padres, o aparentarlo por lo menos.

10:46, el cielo se abre un poco hacia la cordillera de la costa, se abre de sol, desde el cubierto variando a melancolía, mas aún, dadas las condiciones almosféricas en las que me encuentro.
El cuento es simple, ella no lo sabe, pero me gusta mucho, toda ella, su ternura, su compañía, sus risas, su inseguridad y ese dejo de maldad que le brilla en los ojos de cuando en cuando, una perversión extraña pero juguetona; nunca sabré cuanto al revés, las mujeres son expertas en eso, pero lo que es yo, tengo una prof.... (TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL.........TÚNEL)
...unda ilusión de nosotros. Es extraño, pa mi el nosotros tiene una bella connotación, un coito gramatical, el arquetipo de unión, de dejar el mi, para pasar al ambos.
Seguramente, y lo comparto, soy un estúpido, pero me proyecto, trato de evadirlo, escribo, leo, calculo, pero ese futuro futuro se adelanta de fantasias y me llena la cabeza de posibles, el paparazzi implacable de mis ideas.
Yo, yo haría esto siempre, pero el siempre es camisa grande, o blusa en su defecto, para algunos; siempre pienso en el siempre y siempre llego a nada, ahora, me despabilo y confió en que me esperará sonriendo.
Curva en cuesta Zapata, me cuesta concentrarme; ¿será acaso ella a quien he esperado, me daría cuenta si fuese ella?
He de am. (TÚNEL..... ....TÚNEL. ........TÚNEL .........TÚNEL. ........TÚNEL .........TÚNEL. ........TÚNEL. ........TÚNEL .........TÚNEL .........TÚNEL .........TÚNEL .........TÚNEL .........TÚNEL) ... ar cuando ame desde el mi o desde el nosotros? ( omitiría los pronombres distintos al nosotros, para perpetuar las uniones, para rendirle honor al amor, para zanjar lo anterior sin apelación, para hacer de la generosidad una regla gramatical.
26º, 11:22, quedan 50 km, a 100 km/h, siendo muy perspicaz, calculo que llegaré en 30 minutos; la carretera proporciona un fono emergencia, ojalá la vida copiara esas buenas costumbres: << - Alo!, si emergencias, buenas tardes. - Hola, sabe que se me acaba de asfixiar un sueño, que me recomienda......>>.
Mas cerca y mas nervioso ( un letrero de Aló Jesús, se cruza, la vida también guarda sus modales).

La cordillera de la costa tiene naturalmente arbusto de hoja perenne, no mas altos que tres metros, también hay pinos y eucaliptus, reyes de la explotación forestal chilena. Son como criaderos de madera, la que calienta sus hogares y enciende los fósforos que encienden su cigarrillo o su calefont, madera que construye casas ahora. Ahora me saludan con sus pañuelos de hoja larga, a un lado del camino, a ella le gustan los árboles, a mi me gusta ella, con o sin bosque...
Observo, solo observo, una feria de techos improvisados en av. Argentina
Hace frió al descender
Ella me espera
y cuaja un nosotros
en algún lugar
al oeste

Después lo sabría...
era un nosotros
que no era mio

y me quedé sin pronombres para nombrar mis despojos.



26 enero 2006

Malestar de la Conciencia

Daniel vivía todos los días como una serie de televisión: la misma ropa; la misma rutina, las condiciones de su pieza parecían no cambiar jamás, la misma gente dentro de la casa. Salía de casa para saludar a los mismo vecinos de la misma manera. Su concepto de vida era un sinónimo de monotonía. Todo eso estuvo bien por un tiempo, pero luego, mente utópica e idealista, empezó a sospechar de las circunstancias, negándose a lo visto todos los días. Comenzó a seguir los mismos pasos todos los días, en su salida hacia el colegio, fijándose en la hora, gestos, ubicación, asombrosamente viendo la misma gente día a día. Un día se quedó dormido y tuvo que salir corriendo de la casa una media hora más tarde de lo habitual. Vio cómo, además de la gente y las condiciones atmosféricas, la sensación era distinta, entonces concluyó que la vida es distinta a cada minuto, pero igual todos los días.

Unos días después trabó amistad con unos vecinos –vecinas- con quienes se juntaba por las tardes a escuchar música y cocinar cosas dulces. Al compartir apreciaciones –cosa habitual en cualquier tipo de relaciones- se dio cuenta que las suyas acerca del paso de los días no eran compartidas por las niñas, a quienes luego de un incómodo momento de ojos incomprensibles e incomprensivos, dejó de ver los días siguientes. Después de algo así como una semana volvió a visitarlas, sin antes asumir que la vida es un algo dinámico, monótono, pero personal.

Cerca de un año de compartir con las chicas –a plena conciencia y autocontrol-, una de ellas entró a estudiar en una universidad cercana a la suya, por lo que comenzó a irse por las mañanas con ella. Esta chica, llamada Eva, tenía el poder suficiente sobre Daniel, de manera que sus viajes y salidas dejaron de ser las mismas. Al principio fue por la despreocupación de Eva por la hora; luego por las cosas que ella hacía en el camino –no le gustaba irse por el mismo lado, encontraba cada día una maravilla a la que había que apreciar por un buen rato-; pero por lo más importante –cosa que se dio cuenta cuando era demasiado tarde- era que su pulso cambiaba al estar ella cerca. Entonces definió la vida como algo dinámico, a veces monótono, personal y dependiente de las personas que están a tu alrededor.

Era imposible para Daniel olvidarse de lo material, no podía distraer su mente de tal manera de no darse cuenta de lo que pasaba frente a sus ojos. Se dio cuenta de su extrema conciencia cuando, en medio de una profunda y creativa conversación acerca de los motivos líricos de unas canciones de los Beatles, Eva iba bajando la intensidad de sus palabras y comenzaba a ver cómo proliferaban las palabras de la boca de Daniel, quién miraba extrañada a Eva, pero continuaba con su perspectiva. Eva apoyó sobre las piernas de él su nuca, direccionando la conversación desde los sicotrópicos, pasando por el contexto político, social, y grupos anteriores a ellos, para llegar al amor, de donde esperaba con ansias las palabras de Daniel, ansiando ese momento en que la realidad se une con la imaginación y donde, concretamente, Daniel se declarara ante ella. Esperó lo suficiente, más de lo suficiente, pero las palabras fueron las indiferentes y multidireccionales de siempre. Momentos después se levantó de donde estaba, rompiendo el hechizo –bajo el que solamente ella estaba-, e iniciando el camino a casa. Daniel notó un brusco cambio en las maneras de Eva, y ya no esperaba para llegar a casa a analizar el asunto. Mujer impaciente y resoluta, Eva clasificó a Daniel como "sin futuro" y continuó en la eterna búsqueda del acompañante.

A las semanas después, cuando Eva se había liado con un compañero –con el que luego terminaría haciendo una familia-, Daniel concluyó definitivamente que la "vida es frenéticamente dinámica, monótona sólo para mí, dependiente solamente de ella".

19 enero 2006

Oda a Bonilla (La ciudad Grita 1)

Definitivamente me gusta el sol, el resplandor alto que agota mis poros al
caminar despacio, el que obliga a fruncir el ceño suavemente; también los
caminos rectos, que me avisan que avanzo, lejanos, que ojalá se pierdan
de vista...

mE GUSTARiSa PsoDER EScRIBRiR CNAMianando, pEroo NoESs
SattISdFacTORiso

El sol, el sol tiene carácter, obvio no es el único, algunos (algunas sobre
todo) les ha de gustar la lluvia, por todo su cuento maternal, el agua que da
vida y quien sabe que, a mi me gusta el sol, sol que tiñe el campo de trigo
amarillo, pal rico pan amasado calentito con mantequilla..

Me gusta, NO!, me agrada la sucesión de árboles que siguen mi paso, que
el viento golpee en las hojas semiperennes amplias como una palma y
verdes como ellas mismas, emulando una aclamación, un vitoreo natural
por sonreír.

No me gusta Cobreloa, a pesar de que sobreabunda en sol, pero si me
gusta el Sunshine, el pasto verde sobre el cual camino, regado por una
manguera negra con orificios pequeños, que regalan arco iris cada algunos
pasos.

Me gusta caminar en verano bajo la sombra, sentarme en el asiento
naranjo del metro y cohibirme al ver que miran lo que escribo
no me gusta el olor a perro muerto
no me gustan las micros amarillas
no me gusta el olor a perro muerto.

...el sonido del metro subterráneo, como un rió discontinuo que acarrea
ilusiones y frustraciones
me gustan las mujeres de petos rojos...Ehhhh, ya no

Me gusta la estación Pajaritos,
no es especialmente grande
no es especialmente bella
tiene 2 kioscos
uno mas al oeste
otro menos
tiene hoy
una linda locataria

y un suave olor a sueño
con expreso dirección costa

31 diciembre 2005

Inicio

La creación es la voz del Verbo,
y todas las criaturas son
como un coro de voces
que va repitiendo este mismo Verbo.
Santo Tomás


De pronto, aparecí en una sala (creo que es eso) blanca, típica, de esas pintadas color silencio, ventanas tan amplias como un punto, esquinas tan acogedoras como las manos de quien no recuerdo mas que por sus pies. Recordé como hablar, y mis palabras tiñeron el aire de imágenes, pronuncié el primer poema de los dones.

Gracias, a los escondidas voluntades
solapadas tras sacos de sueño
por presentarme acá
por el lenguaje olvidado se tiempo
por la rosa que palpo y no tiñe
por la fugacidad de una mañana
por recuerdos que tengo y no me acuerdo
por esta soledad que me purifica del ser
y el ser que divaga en la mañana...

El lugar en principio fue sorprendente, luego de unos segundos, era familiar, el pronunciar palabras de mi boca, producía, como ya lo dije antes, imágenes momentáneas sobre las paredes, pronto descubrí que cada palabra se proyectaba no solo en imágenes, sino también en sentimientos sobre mi, por ejemplo, al decir amor, me sentía un poco enamorado, ese descubrimiento fue tan sorprendente que me hizo repetir la palabra cerca de infinitas veces, luego, decidí repetir también la palabra odio, dolor, sufrimiento, y muchos sinónimos, para percibir matices de sensación. Estuve en este lúdico juego bastantes tiempos, hasta que la maravilla tocó nuevamente la puerta inexistente de mi saloncillo.
En un momento que no recuerdo con detalles, escribí con sangre sobre el piso, algo parecido a un nombre, luego descubrí que era el mio, luego del acto, divisé que se acercaba a mi una silueta.
La tercera maravilla palpitó cuando descubrí que esa persona era yo mismo, en otro lugar, en el mismo tiempo, tan real como todo en ese lugar. Como una forma de romper el hielo, decidí omitir el pronombre tú, ya que el yo suplía todas las necesidades.
También descubrí que el acto de escribir, al ser mas eterno que el de solo pronunciar, hacia que los objetos evocados permanecieran por mas tiempo a mi lado y escribí el segundo poema de los dones:

Escribo por la pluma que tiñe mi libreta
sobre un universo de luz y lugares
recto por reglas generales como mis suspiros
escribo y beso la noche alta y el día blanco
sobre la tierra que es afán de mi belleza
el día que pasa
el cielo y la tierra
la tierra y el mar
el mar y sus criaturas
que crecen amparados en la luz del sol
y sobre los tiempos pasajeros
Escribo y amo
porque hombre y mujer los creé..

Al séptimo tiempo, hube de descansar

13 diciembre 2005

Negro color Rojo

Pesa la carga, negra en mi hombro
de una frustración vestida de negro
cantando negros réquiem en deshonor
de mi vida, también negra

Camino en callejón oscuro
rodeado por las paredes de mis miedos
infranquables como ánimo
tan incólumes, como el negro.

Muerte y vida ya no me aceptan,
la una me abandono guiñandome un ojo, negro
la otra me robo los calzones
negros de desden y desuso

Aunque a veces sueño con luces
lejanas, difusas, de una vida que me perteneció
luces de estrellas en cielo negro
estrellas al fin, negro al comienzo

Ni para culpar alcanzan, estas monedas negras
nada que decir, de este negro carbon
que entrega un humo negro y espeso
de calor y magia, también bastante negra

Porque negra es la pobreza,
que abate y tiñe las negras caritas
de niños que pelean pa no verla tan negra

Porque negra es la ausencia
la suya, su madre, su hermano o el perro
pero espesa y viscosa es la propia, hermano

Porque cuando uno no esta lleno ni de sus mismas
negruras, invade la negra noche y tiñe el alma de negro color caca
caca que su palito mi amigo
no sacara nunca de su charol zapatito
tambien negro
como la oscura tinta
del negro lápiz
en la oscura paciencia
de la apagada pieza
cobija del oscuro carácter
que toma,
ahora la blanca pistola
y tiñe, de rojo color salpicón
este escrito.....


10 diciembre 2005

Comentario

Quisiera que las siguientes tres palabras abran el debate acerca de la concepción que tres libros sustentan de ellas. Las palabras son: Ego, Tedio y Realidad. Según una postura muy razonable, no tiene ningún mérito sustentar el argumento de cualquier libro en base a cualquier palabra, puesto que el acto narrativo, en la medida en que ocupa un par de párrafos está ya usando la biblioteca universal, más aún, en la medida en que una sola palabra es usada, estamos ya ante el presente, el pasado, y el futuro, ya que de alguna manera todos los fenómenos se ligan de formas más o menos sutiles con la palabra, cualquier palabra. En este sentido asociar un concepto a un libro no es gran cosa, pero ¿quién es tan exigente?

Se puede argumentar que el Ego es un motor de vida, puesto que las ambiciones que genera, ciertamente nos hacen realizar las modificaciones necesarias en nuestro entorno. Sin embargo eso es darle al concepto una envergadura que no tiene, la actitud “egoísta” no es más que el anverso, la otra cara, del altruismo, la mutua cooperación, forman parte del mismo acto, me cuido tanto como al otro. Es natural velar por el bien propio, pero eso no es Ego, en el sentido peyorativo que estamos analizando. Desear más de lo suficiente define mejor el concepto de Ego, de allí parte. Es brumosa la idea puesto que lo que sobra y lo que calza en nuestras vidas es un dilema diario, por lo cual cada persona es presa del Ego en la medida de su sistema moral. Librarse del ego parece un problema insoslayable. Este nos mantiene tensos, ruborizados, acomplejados, y sin merecerlo nos aleja de las ventanas de felicidad que la vida parece ofrecernos, a veces el Ego es como un cartel que le anuncia al mundo que también somos miserables. La lucha diaria más común es la que hacemos frente al Ego, pero el de los demás, tratamos de arrancárselos, es peligroso para nuestros intereses. La lucha más difícil, la menos común, y la más lógica, es la que hacemos frente al ego propio. Quemar el ego, es paso constante y fundamental en el creyente, al menos el cristiano, “Niégate a ti mismo, y sígueme”, suena muy parecido a “Deja de reclamar, y confía”, creo que las razones por la cual desconfiamos tienen mucho que ver con el Ego, más de lo que parece. Bueno, en esa línea un tanto mística, y acá hago particular lectura, sin imponer la visión y abierto a la posibilidad de que esté incurriendo en el error, se encuentra a Sallinger, que con “Franny and Zooey”, hace uso de la realidad cotidiana de una curiosa, pero al parecer, típica familia norteamericana (Es la historia de tres hermanos, principalmente) para narrar la batalla, quizás la propia gran batalla de Sallinger, contra el Ego. No es claro si el libro presenta la consecución de la “Liberación del Ego”, como un objetivo de trascendencia espiritual, o como un hermoso y originalísimo objetivo al cual puede aspirar el ser humano como, aquel común y corriente, que es vapuleado por la vida, con un énfasis especial en aquellos que no quieren negarse tomar conciencia de la realidad que se nos escapa eternamente. En ese sentido “Franny and Zooey” viene hacer el complemento de un argumento que deambuló brevemente en otro de sus libros, y que dio título a “El guardián entre el Centeno”. Cuando la pequeña hermanita del protagonista le interroga respecto de las intenciones que éste tenía con su vida, él le replica evocando una imagen muy conceptual. Contesta describiendo un gran rectángulo, cubierto de algo así como paja o centeno, que constituye el borde de un gran precipicio. Sobre el centeno, juegan muchos niños, diferentes, corren riesgo de caer. Entonces le explica a su pequeña colorina hermanita, que él aspira a ser nada más y nada menos que el guardián, aquel que vigile que ningún muchacho se caiga. Si cada muchacho jugando representa un deseo, una idea, un sueño o ideal, distintos entre sí, entonces el joven protagonista se transforma en el concepto mismo de la entrega hacia los demás. Mientras el resto está preocupado de sus choques, y juegos, siendo reconocidos por sus pares sobre la paja, el joven protagonista aspira nada más que a preservar la vida, lo justo y lo suficiente, adiós al ego.

Al parecer esto se ha extendido demasiado, quizás prosiga con las demás palabras y libros en otra entrega, gracias por leer a Bob.