13 septiembre 2005

Bastaron sólo tres días....


Atravesamos el bosque rápidamente, las flechas enemigas solo buscaban probar nuestra sangre, nosotros de mezquinos nos rehusamos, mientras el vaho de nuestros cuerpos nos hacia cada vez presas mas fáciles de esos cazadores, a los que apodaban Destino y Muerte.

Logramos llegar a un claro, el que se oscureció por la luz de la luna y se ilumino con nuestro beso, ella me dio la mano y yo le di mis sueños, los cuales montamos cabalgando hasta el horizonte, en sendos caballos con herraduras de estrellas, que resonaban en la bóveda como un cántico, que nos arrullo hasta despertarnos.

Al atardecer, llegamos al horizonte, donde siempre esta amaneciendo, y nos servimos un café, hecho con trigo de las espigas de su pelo, y azúcar negra de mis músculos de artesano. El sol nos contó aventuras y nos regaló coronas de arco iris, nos presentó los reinos de la tierra y cordialmente los saludamos, cortamos un par de sus rayos y forjamos bicicletas.

Seguimos hasta el norte hasta que nos encontramos con nosotros, que montábamos bicicletas, nos saludamos y me enamore de ella.

Yo conmigo y ellas dos, bailamos en el bar de la luna, ella nos sirvió un poco de su miel, nosotros bebimos sin reparos, llamamos a un par de zorzales y con ellos jugamos cacho, los dados eran de hueso y la mesa de un verde color madera. Al terminar me despedí de mí mientras yo hacia lo mismo conmigo, entre ellas se besaron la mejilla y quedamos de juntarnos anteayer, yo pícaramente guardé tres de sus cabellos, luego los usaría para construir una red para pescar ilusiones, pero eso es otro cuento...

Nadie oyó la saeta venir, rauda en dirección a mi pecho, ella me salvo a costa de su sangre, lloramos juntos 3000 soles; en una perla le regale el universo y ella me regaló dos lágrimas, con las que formé una espada blanca, le pedí mi mano de vuelta y con su sangre construí un altar. Ella se despidió de mi y me espera al otro lado del rió, Yo cogí la espada y me enfrente a la muerte, bajamos al infierno, donde mueren las ilusiones de los nobles. Derrotar a la muerte no fue sencillo, empecé por plantar rosas en la lava, rosas que elevaban plegarias humildes, lo que reventaba los tímpanos del destino. El paso siguiente fue algo mas sencillo, abracé a mi enemigo y lo perdone de corazón, y quedo escrito en la placa de la animita donde la recuerdan algunos lúgubres que la muerte murió en manos del perdón, sonriendo.........

Ahora Vida me espera en la ribera de la eternidad, mientras los seres humanos la recuerdan desde el otro lado.Decidí dejar mi espada del otro lado para quien quisiera recibirla, la deje incrustada en el altar, bajo el nombre de Fe...

10 septiembre 2005

Derecho y Revés


Es un problema grave este. Estoy sentado aquí esperando a quien se que no llegará, ahora entiendo lo que sienten las personas cuando les digo que voy a llegar y no lo hago. Creo que después de esto no lo haré nunca más.
La mañana esta bañada de un dorado sol que no consigue ahuyentar por completo el frío del invierno, más encima estoy sentado bajo frondosos árboles que proyectan húmedas sombras. Se supone que me iba a juntar con ella, pero en estos momentos ya no me importa quien llegue, acepto cualquier cooperación para suplir este aburrimiento.
Podría fácilmente levantarme y buscar algo de calor en el tibio sol que asoma unos metros más allá de mi pirca, pero aun no pierdo las esperanzas de que la mujer aparezca y mi alegría junto con ella. Me trato de auto-convencer de que salí demasiado pronto de clases y que todavía es temprano para que llegue, pero mis tripas me dicen todo lo contrario.
La facultad, que antes estaba llena, se vacía igual que el nido de mis esperanzas. He disimulado muy bien mi espera haciéndoles creer a todos que me senté aquí tan sólo para escribir, pero no pretendo levantarme solo de esta pirca, alguien debe llegar, quien sea, pero es imposible probabilisticamente hablando de que no aparezca nadie conocido en esta universidad, bueno, en realidad ya he saludado a varias personas, pero ninguna vale la pena como para irme con ella o para permitirle sentarse conmigo; como ven selecciono muy bien a mis amistades, aunque ahora no me importaría hacer alguna excepción a las reglas.
Quizás lo olvidó, eso significaría que para ella ni siquiera merezco ser recordado. Si por el contrario se acordó y no quiso venir significa que al menos piensa en mí pero prefiere obviar mi compañía. Como se acaban de dar cuenta, ninguna de ambas hipótesis me favorece. No se si servirá como consuelo pero al menos no soy el único que esta solo en las pircas.
No tengo idea de que hora es, creo que estoy sentado aquí desde pasadas las once y media, calculo que ya han pasado algo así como cuarenta y cinco minutos… esperen, acabo de escuchar que son las una, todavía queda la posibilidad de que llegue, me pondré como tope las una y media, otro rato más de espera que ojalá mi estomago pueda soportar; para colmo aún no llega el tipo de la soya.
El gélido viento que corre de vez en cuando cala mis huesos, hoy procuré venir "bien vestido" pero a cambio estoy sacrificando mi calor, todo sea porque se lleve una buena impresión de mi gusto al momento de vestir; ella suele caracterizarse por aquello. Mi cuello ya esta bastante torcido de tanto mirar para atrás y hacia los costados… epa, haré un lapsus aquí: la soya ya llegó y es momento de almorzar.
Y bueno, de vuelta en el mismo lugar, e igualmente abandonado a mi suerte, esto ya no me está gustando, definitivamente no vendrá, pero aún no me quiero mover de aquí, aún creo que como en las películas clase B la muchacha llegará poco antes del final (en realidad nunca pasa eso en las películas, pero suena bien). Supongo que lo mejor para mi dignidad será moverme, salir de aquí, buscar gente; tendré que tomar una decisión pronto, por el momento los dejaré, me canse de escribir, reposaré un rato, hasta luego…
Acabo de saludar a un conocido de ella, acabo de saludar a un conocido mío, al menos no estoy dando un espectáculo de soledad patética, al menos. No llegará hasta bien entrada la tarde, lo se, y no puedo esperarla aquí todo el día, no puedo. Ahora si que me decidí, ahora si que dejo de lado todo esto y voy a dar una vuelta por ahí a ver que cosas pasan, eso haré… ¿y si llega y no me encuentra en el lugar de costumbre?; eh, mejor me quedo aquí, si, es lo mejor. Ya deben ser como las dos, no tarda en llegar alguien, tan sólo me resta una hora para entrar a clases, creo que no será mucha la espera, podría pasármela tejiendo… no, mejor que no. La facultad vuelve a estar rebozante de gente, de toda la gente menos de mi gente; estoy rodeado de grupitos, no me intimidaré, son tipos que vienen a jactarse de estar acompañados, pero yo no memoveré. Vienen a beber su sucio licor frente a mí, pero yo no tendré sed. Resistiré las tentaciones banales cual Jesucristo en el desierto…de su piscola y cerveza no beberé.
Ni siquiera ha aparecido mi distribuidor de cannabis del día viernes, no puedo permitirles a mis amigos que me abandonen de tal manera, no puedo permitirme estas limitaciones… En realidad no he tomado en cuenta algo extremadamente importante en este asusto: ella. Quizás simplemente no puede venir y no tiene como avisarme, ella es una mujer mucho más ocupada que yo, tiene trabajo que hacer y yo no soy una persona muy ubicable que digamos; creo que he sido muy egoísta, sólo estoy pensando en mi situación. Pues bien, ya no pienso que sea tan terrible que te dejen plantado, más adelante tendremos otras ocasiones de salir, no será la última vez que nos veamos, ella tiene que seguir viniendo a la universidad eso es seguro. Ahora por fin después de esta largas horas sentado me puedo levantar tranquilo e ir a clases, cojo mi bolso, dejo que pase ese par de pelmazos y camino.
La clase es una absoluta pérdida de tiempo, decido salir a tejer un poco, hacer que pase rápido la hora para que empiece la parranda, ya me encontré con mi "dealer" y tengo asegurada mi dosis para esta tarde, tengo dinero para cerveza, lana y palillos para mi solo… será una buena tarde. Tejo y tejo, con lentitud claro está, soy un aprendiz, pero soy constante. Aparto la vista de mi derecho y sorpresa: de entre los autos estacionados la veo caminar hacia mí con su amplia y hermosa sonrisa, se acerca y besa mi mejilla; tan sólo por esto ha valido la pena esperar todas estas horas. Tejimos y tejimos, bebemos cerveza y fumamos unos porros, quisiera hacer esto toda mi vida junto a ella. La juerga ya se armó, estamos con la gente "VIP" de la facultad, no lo digo porque tengan dinero o fama, sino porque estoy rodeado de las cúpulas, los dirigentes, los chicos que manejan los hilos de las movilizaciones estudiantiles; este es su ambiente, aquí se siente a gusto, es reconocida y respetada, yo en cambio acabo de entrar a este juego, por ahora soy un invitado, pero en esta ocasión ella y yo venimos juntos. Las horas pasan y el sol se esconde, la gente que estaba con nosotros se marcha y quedamos sólo los dos. La fiesta promete extenderse por toda la noche, pero ambos estamos cansados y ya tenemos planes para lo que nos queda de juerga por este día.
Nunca me había visto en esta situación, sólo ella y yo… ¿seré un tipo divertido?, ¿disfrutará de mi compañía?, ¿podré hablar cosas interesantes o sólo me limitaré a mirarla embobado?, esto se esta complicando para mi, no quiero arruinarlo todo, no ahora que ha sido un día fabuloso, el efecto de la marihuana me tiene confundido… ¿será mejor dejar esto para otra ocasión?, ¿habrá otra ocasión?... demonios, la inseguridad se apodera de mis pensamientos.
De un momento a otro siento que aún no soy lo suficientemente maduro para estar con una mujer como ella… ¿acaso me verá tan sólo como un niño?, prefiero alejarme, una excusa barata bastará para irme, me asusta estar solo con ella.
Tomo mis cosas, me acerco y beso su mejilla, siento el sabor de sus cabellos, le hablo al oído, me gustaría seguir besándola, me alejo de su rostro y la observo por un par de segundos, me doy media vuelta y camino rápido sin mirar atrás. Salgo a la calle, trato de perderme lo más rápido posible entre la multitud, voy mascullando mi derrota, maldiciéndome a cada metro, detestando ser como soy.
Mientras camino trato de chocar con la gente, quiero sentirme rodeado por los otros, los que no me conocen, los que no saben de mis miserias e inseguridades, quiero sacarme de encima esta pesada carga que toda mi vida he llevado encima, quiero traspasarles en cada empujón un poco de mi fracaso, quiero quedar limpio, impoluto, quiero que ella pueda ver mi interior y se vea reflejada en él… tendré que caminar bastante, creo que será una larga, larga noche.

06 septiembre 2005

El Modelo Más Simple

Me ha tocado presenciar como una vida de desgrana. Una vida común y corriente, con aciertos y derrotas, no más allá de lo extraño. Una vida que se acerca a la muerte de manera lenta, hace más de noventa años, como muchas otras, nada fuera de lo común. Trataré de dejar de lado los juicios implacables, también los tenues, toda hipótesis de moral se torna ya antiestética en esta esquina. ¿Quién fue el primero en vislumbrar la certidumbre de su locura de entre todos los que la rodeaban? ¿Qué lo llevó a pensar aquello? ¿y cómo lo recibió?, ¿trató de impedirlo?, y quien sabe, si al no tener coraje, aceleró malamente su propio proceso. ¿Fue mucho tiempo atrás? ¿Cuantos estarán aún secretamente segados, pensado que es una especie de maquiavélico
plan para no lidiar más con la vida?, ¿Hasta que punto no es tan así? Usaría la palabra egoísmo, pero tiene demasiado ruido a crítica moral. Lo que quiero decir es que las inquietudes más vigorosas no surgen por el propio afectado sin no por nosotros, como una unidad-humanidad, que somos. Es una mezcla en realidad.

Yo sólo puedo decir que soy su hijo y ya no me reconoce. Yo sólo puedo decir que no quiso pagar mis estudios hace treinta años atrás. No sé cuando dejó de reconocerme como hijo, pero siempre supo mi nombre, y por momentos la amé como nunca, olvidé rencores a menudo y amaba olvidar rencores, como así también secretamente me atraía esa ira inexplicable hacía ella. Pero tomé mi cruz y la llevé firme. Ella siempre supo mi nombre, pero hace veinte años comenzó a decir mi nombre, el de mi padre y hermano, cada cierto tiempo, alternándolos, matizándolos según la vida se le presentaba. Esto era casi normal, quien podía haber dado una gran connotación a un traslape de nombres. Hace diez años ya me molestaban varios de sus agradecimientos y muestras de cariño. No por que sea un trastocado, sino por que comenzó, sistemáticamente, a agradecerme cosas que yo nunca había realizado. Comenzó a ofenderme por que cosas que yo tampoco había hecho jamás, pero eso me molestaba menos. Las preguntas del primer párrafo se superponían formando una sola, quien lo haya experimentado puede saber que el contenido de esa masa no es ambiguo en absoluto, es una espada y una pared, una sola cosa, es un grito, es un texto que pide estructura y una buena introducción. Planeo en un precario avión sobre mi mente, infinitas dudas escriben una frase, se marca a fuego una pregunta, quién sabe por que le doy y sé le da tanto preámbulo a lo que es obvio: ¿Para qué vivimos? Por ende, qué es la vida, y si es digna de ser vivida, qué es lo digno entre tanta confusión. Mi madre viva no era mi madre solamente, era mi madre y los que la rodeaban en
unidad indisoluble, con todas las discusiones, con toda la alegría y tristeza, hay que ser certeros, mi madre está viva, pero mi madre ya ha muerto, hemos muerto también en ese sentido. Esa unidad que formábamos ya no está, luego la vida, como concepto trascendente, no puede ser entendida como eso, es decir, por la lucidez, por los problemas que te toca superar, por tus hijos, por lo que te rodea o no te rodea. Las capacidades intelectuales no son vida, un cuerpo sano no es vida, no puede serlo, sino el mundo estaría lleno de zombies. Mi madre no es capaz de ponerse los zapatos. Pero sí inventa historias,sonríe y sufre con ellas, inventa conflictos simples que no son tales, nos cuenta historias inverosímiles y se alegra, no sólo eso, dentro de toda la farsa ella aún trata de hacernos sentir cómodos, se preocupa, aún después de todo, por el resto, por soñado e inexistente que sea. Ahora eso me hace feliz, por que sé que tiene lo único que somos antes que el cerebro se funda, lo único que es nuestro, eso que palpamos, ella lo tiene, mi madre es también una irreproductible y maravillosa maquinita de emoción. Quién sabe si más temprano que tarde yo también seré una de esa maquinitas, tal vez sea o seamos el modelo más simple, uno con tres piezas: Corazón y dos cables, uno a cada extremo. Y ahora digo que una vez cumplido el deber que día a día sabes que te toca, no debiéramos temer a la muerte, por que mi, y nosotros madre es digna representante de la humanidad somos humanos.

05 septiembre 2005

Excusas, Excusas



No puedo sino ser brutalmente honesto; son los únicos que me quedan, nadie más escucha, y menos entiende. No tiene sentido esconder todo esto sólo para mí, y aunque parezcan lógicas, una vez terminado, mis razones, están mucho mejor afuera que adentro. Lo que no quiere decir que extradite por fin el virus, este nunca si irá, si nací siendo una lacra (una auto-lacra, nadie ha hecho nada para perjudicarme, nunca), moriré de esa manera. Lo que pasa es que nunca me he sentido parte de algo, siempre están ellos, y próximo, pero circunstancialmente, yo, cuando ellos se ríen, yo me he reído, un par de veces, para ver que pasa, para de alguna manera sentir eso que los hace reír ("puede que sea contagioso"), y han sido seguramente las risas mas horribles que ha visto la humanidad, las más amargas, desproporcionadas, y simplemente, tristes. Pero todo eso del punto de vista del populi, que se alejó rápidamente, como cualquiera con sentido común; yo no sentía mas que remordimiento y asco hacia mi mismo, al querer ser ellos, o algo indistinguible entre ellos, así que ya en la primaria terminaron mis intentos.

Lo que nunca entendí es eso de los comportamientos. Yo no podía dejar de asombrarme, mirando las actitudes de los grupos a medida que pasaba mi tiempo (lento, ellos se movían rápido), porque cada vez y a cada rato cambiaban su manera de ser. Suena insólito, pero de repente se ven muy tranquilos en su asiento, y al minuto siguiente están bromeando, moviendo el cuerpo indefinidamente (lo de los brazos es inaudito), cambiando sus expresiones faciales; los músculos se contraen y mueven casi en pleno caos, nadie controla lo que ellos hacen, el comportamiento lógico no es parte de sus actitudes. ¿Cómo hacer para vivir si no puedes controlar lo que pasa contigo frente a otras personas?

A esta altura seguramente ya los he convencido de su actitud retrograda y sin fin establecido, pero no es todo. Al parecer, cuando la cosa es con mezcla de sexos, el asunto se pone aún peor, imposible de modelar siquiera en un breve tiempo. Porque los cambios son cada vez más bruscos, los movimientos más complejos, las variables más amplias... es realmente imposible de seguir.

La pregunta más obvia en todo esto es, ¿para qué chucha analizo todo esto si se supone que ya me resigné a una soledad acompañada? Pues, los años han pasado, ya dejé el colegio y la universidad y todos los periodos intermedios, para adentrarme a la edad en la que no pasa nada, y cuando no pasa nada, viene el tiempo para pensar en lo que ha sido hecho, y lo que no, las recriminaciones, arrepentimientos, todo un paquete de tristeza. No puedo sino estar tranquilo con la vida que he vivido, en términos fríos, sin embargo, hay un vacío tan grande en los términos mas cálidos, que sólo pensar en él me imposibilita de hacer cualquier cosa. Lo de las mujeres, pues es patético, ya que no pude nunca entrar a su mundo, quizás ellas un par de veces conquistaron el mío, pero fueron justamente las que luego de pasar se llevaron todo, y no dejaron nada, sólo un conjunto de comportamientos adquiridos que me llevaron al fracaso más cíclico en esa materia. Pero todo eso no me importaría tanto, quizás, si de ellas no dependiera todo lo que es familia. Porque, lamentablemente, ellas SON la familia, ellas sin ellos todavía lo son, pero ellos, yo, sin ellas, ella, simplemente son, soy, una masa inerte y sin fin. Ver que no tendré una descendencia me hace ver con mas temor la muerte, ya que después de mi paso por la tierra simplemente no habrá nada con gusto a mi, siquiera con una esencia, y entonces veré que el mundo realmente no me necesita en lo mas mínimo.

Lo bueno de todo esto es que estoy escribiendo ahora, y después no estaré escribiendo, sino viviendo mi vida, una vida que, por mas amarga y auto-restringida que sea, todavía tiene todo a su alcance, porque el comportamiento de las personas no es para nada algo predecible, y quien sabe, quizás algún día yo llegue a ser alguna de esas personas, y poder contradecirme hasta el hipotálamo en todo esto. Por una vida de hipocresías.

14 agosto 2005

Una Historia Sencilla

Cuarenta días estuvo Jesús en la tierra después de su resurrección. Habitó casi enteramente con sus discípulos, preparándolos para recibir los dones definitivos del espíritu santo que descendería sobre ellos en forma de llamas. Estuvo en Europa y América. Escribió en la naturaleza citas en forma de paisajes para que el observador agudo las descubriese. Así hizo Newton en Inglaterra, Hamilton en Irlanda, Séneca en España, y tantos sabios fueguinos que tuvieron su paraíso anónimo en la patagonia. Así nos explicamos muchas cosas, como que pequeños seres vivos, mal alimentados, torpes y egoístas, puedan ser los precursores del incendio de toda la historia en un segundo. Sitenemos el tiempo y la posibilidad, podemos seguir leyendo esas citas en el mismo lugar en que fueron escritas, ellas siguen ahí, intactas. Algunas se pueden leer incluso desde Asia, y esto lo supe por medio de un pastorcito Chino que topé camino a su escuela, una mañana, mientras yo estaba en un congreso sobre comunismo. El pequeño llevaba un libro sobre Chile en sus manos, no resistí preguntarle, mi colega tradujo sus palabras. Su interés por Chile me parecía absurdo, inútil, y estando tan lejos de mi patria, triste y patético. Su radiante rostro pareció leer mis pensamientos, no pudo ocultar un gesto de asombro, pero muy diplomático me largó su explicación. Su lógica erairrebatible, por más que intenté detenerme a pensar no pude, las palabras entraban por línea directa a mi entendimiento, palabra oída, palabra aprehendida. Mi colega Chino, muy estudioso, dejó de preocuparse por mí y comenzó a toma nota de cada palabra que el chico decía, su interés radicaba en que habló sobre la unificación de las naciones, y esto coincidía plenamente, en consecuencias prácticas, con lo que un teórico rebelde del medioevo postulaba.

Cada palabra que pronunció, no la olvido: "Si los escritos no están en todo el mundo es por que cada nación y pueblo debe llegar a ellos, por derecho supremo, el mundo nos pertenece a todos, y la responsabilidad sobre cada lugar de esta tierra es ineludible. Nada le es exclusivo a una sola nación, sino más bien al camino que le ha sido trazado, el camino que nos llevará a la redención del mundo por los propios hombres. Equivocados están los que proclaman la destrucción del mundo, el paraíso en la tierra lo harán los hombres, algún día, cierto es el sufrimiento ineludible, el sufrimiento será terrible pero pasará y ningún cimiento construido será derrumbado". De inmediato pensé, este chico está loco, diviniza la globalización, qué locura, la torre de Babel es sacralizada. Este mundo de transnacionales, de parásitos devastadores, de inmensa soledad, esto es insano. Me sumí en una profunda depresión. Tomé el avión a Chile dos días después del incidente, me refugié en mi barrio. Los pelusas chilenos, los vendedores ambulantes, las viejas gordas retando sus hijos por que mancharon sus zapatos rotos, me parecían sublimes.Trabajé en el gobierno, me encargué de varios programas para superar la pobreza, borré con abnegación cualquier invitación a la locura y desesperanza que recibiera mi mente. Hasta una tarde desconcertante: Fui a comprar ropa chilena a patronato. Una tarde entera sin poder decidir por nada, hasta que dentro de una tienda enorme unos brazos me alcanzan la única chaqueta que me calzó de entre las cien que me probé. Muchas gracias, me la llevo cueste lo que cueste, dije. Cuesta cincuenta francos, dijo una voz con ironía. Reí, y con simpatía quise descubrir el rostro de quien me hablaba. Mi cabeza golpeoridículamente el espejo, me sorprendí, era un apuesto joven oriental, era el mismo niño que pastoreaba, el mismo niño que generó terror en mí. Hablamos toda la tarde, y realmente reafirmé muchas cosas durante la conversación, por ejemplo, noté con alegría que prefiero las emociones a cualquier razonamiento técnico por elevado que este sea. Cuantas emociones vivimos, él siendo un sabio, se dedicaba a ayudar a sus padres e impartir clases de matemáticas gratis. El próximo año entraría a la universidad, estudiará biología marina, quiere aplicar sus conocimientos en la tierra donde nació. Además quiere impartir clases de capacitación en las zonas más pobres de la India, esto dentro de unos treinta años más. Y claro, me cayó la teja, la globalización de la que habla está lejos del lucro.

14 julio 2005

No Me Hablen De Destino

Todos los días los veía en las esquinas, cuando iba a dejar a sus hermanos a la micro, con sus atiborradas mochilas y exorbitantes libros, obligando a todos los transeúntes a observar su realidad. Ella los miraba con algo de celo: representaban la persona que alguna vez quiso ser. Porque en lugar de los libros, tenía en sus manos dos manos pequeñas, en vez de jeans y "ropa de calle", pantalones de buzo raídos y manchados hasta por el revés. Todos los que estaban en ese paradero estaban viviendo el presente como medio para planear el futuro; ella no podía darse el lujo de mirar hacia adelante. Pero todo lo que pasaba en ese paradero todos los días podía cambiar de repente. Por suerte creía en los golpes de suerte, y así seguía la rutina del fracaso. "El país está creciendo, todos los que conozco han conseguido mejor pega, el cobre esta por las nubes, mi casa antes no era casa. Todo esta mejorando, por qué yo no podría mejorar?".

Con esto en mente aquel martes, con la mesa puesta hace un rato, se enteró de que sus hermanos habían sido arrollados, camino de vuelta a casa, por una micro. Lo peor temido después se hizo realidad: ninguno de los dos sobrevivió. Después de saberlo, recordó los pensamientos de la mañana. No lloró a sus hermanos. Al llegar a casa, después de los trámites de rigor, vio la casa sola y los tres puestos en la mesa. Guardó todo rápidamente y no durmió hasta que terminó de planear sus próximos pasos. Al día siguiente salió a buscar trabajo y folletos. El mes siguiente estaba trabajando y estudiando en un instituto. Decidió prescindir de la ayuda de su abuela -que mantenía a sus hermanos desde que vivían solos- y, antes de darse cuenta -qué son los años-, ya tenía un departamento en un buen barrio, un trabajo estable, pero más importante, una vida que dependía totalmente de ella. Hubo que derramar sangre, la de sus hermanos, su sangre, para que fuera posible.

Una mañana, 6.45am, saliendo de su casa al paradero, se dio cuenta: vio a una niña con dos pequeños delante suyo, corriendo, sueño en sus caras y peinados improvisadamente, Cristián, Luis, vengan aquí! les gritaba la niña, ellos volvían y se colgaban de sus brazos y se quedaban ahí hasta que la micro llegaba, para perderse en esa selva de piernas grandes. Cuando se hace el resumen o el recuento de una vida, se muestran los acontecimientos más notorios, y ella siempre quiso que en el recuento de su vida aparecieran los logros académicos y materiales, pero parada frente al paradero a las 6.45am todo eso valía nada. No hizo más que llorar, llorarlos sin contenerse. Trató de explicarse su dedicación por su vida profesional como un tipo de vendeta, de revancha, todos los logros que había alcanzado representaban los anhelos suyos y de sus hermanos, los que no podrían haber sido cumplidos de no haber pasado lo que ya todos saben.

Pero el duelo duró poco, la sangre en el asfalto y bajo las ruedas le regaló familia, una muy diferente de partida, una familia que no tendrá casi nada en común con la que conformaba con sus hermanos, pero esa sangre, la de sus hermanos, su sangre, pasará a sus hijos, y a los hijos de ellos, todos serán un homenaje en vida para Cristián y Luis, fundadores de una generación más tranquila.

10 julio 2005

Aplicado A Una Pequeña Muestra Humana

La manera más fácil de escribir es haciéndolo sobre uno mismo. Por si no se han dado cuenta, casi todos los escritos de mi autoría están en primera persona, y las situaciones y pensamientos del "personaje ficticio" son sólo interpretaciones o versiones de las propias mías. Y está claro que se puede escribir con autoridad y, a veces, con gran fluidez, acerca de uno mismo: es lo más simple para mentes sin imaginación.

Hago esta aclaración al verme tildado diariamente de egocéntrico, siendo majadero un mostrar mi visión de las cosas continuamente. Pero como verán, es culpa de la falta de imaginación -el talento vendría a ser lo mismo. Aunque quizás no sea tan sencillo. Puede ser también culpa de los escritores y aquel oficio en general. Uno se imagina que escribir es lo que saben, quieren y necesitan hacer; los porqué de cada uno difieren, pero no creo que racionalmente, luego de emitir la frase "seré escritor", venga el omnipotente ego. Es algo que no tiene que ver con los motivos ni con las palabras, viene intrínsecamente con la profesión. Y es cosa de analizar básicamente lo que un escritor hace: transmitir -ya sea por necesidad o voluntad- hacia toda la gente que se interese, lo que está en su mente. ¿Es lo que está en su mente algo demasiado particular de su persona? seguramente; ¿Tenemos la necesidad de conocer lo personal y particular de una persona? Esto nos lleva casi al concepto de vivir en sociedad -según quien les escribe-, que es el de conocer y comunicarse con las personas que están a tu alrededor, para de alguna forma conocer otras realidades, ojala algo distintas a la propia, con un objetivo específico: recavar información. Una vez que tenemos más información en nuestro disco duro, aumenta la seguridad y confianza en el entorno y dentro de sí mismo. Pero siempre es más fácil con un ejemplo: ante la entrada de ladrones a la casa de Bob, descubriste que entraron porque este dejo
la puerta abierta y un pastel en la entrada. Por lo tanto, cuando salgas de tu casa y hayas hecho un pastel, pensarás en aquello, y tendrás un robo menos en tu mente.

Entonces, cuando lees un libro y aparece gente que vive una vida, que tiene carne bajo la piel, quieres seguir leyendo, sin pensar tanto en que lo que lees fue escrito por alguien más, sino absorbiendo lo leído de igual manera como si fueras testigo visual y fisico de la historia escrita. Acá es donde el ego se desvanece y pasa todo a ser un archivo de experiencia humana más. Ergo, el oficio del escritor no contiene al ego, dentro de su utilidad para el resto de las personas -desde este punto de vista, no tiene fin en sí mismo, aunque ese es otro tema.

Parece todo claro, pero el punto de discordancia, al demostrarse lo anterior, es el siguiente: ¿está el escritor de estas palabras inserto en el oficio de escritor?.

08 julio 2005

Efecto-efecto

Al levantarse Carolina dejó caer la Biblia que estaba en el velador sobre el paño verde, sin reparar en aquello, continuó buscando lo que la urgía en ese instante. Mas pronto se desocupó y volvióse a concentrar en el paño verde sobre el velador y en ella misma que estaba frente al paño verde. Pensó que todo estaba bien, por lo tanto prosiguió en la ejecución de una tarea un tanto más trascendente que la anterior. Una vez acabada la tarea, volvióse a concentrar en el muro tras el velador delante del cual estaba el paño verde, reparó en la cercanía de ella con la Biblia, que ya no estaba sobre el velador sino que en el piso. Reparó también que no la recogería sino hasta dentro de una media hora, puesto que su posición ya no era vertical, ahora su cuerpo formaba un plano que casi se superponía con el del paño verde que estaba sobre el velador. Carolina no quiso permanecer más en cama y se levantó raudamente ante el insistente llamado a su puerta de color rojo intenso. Toc, toc, traigo el periódico de ayer, dijo la pecosa que solía ejecutar tal labor. ¿El Quince de La Serna?- Sí- contestó la que solía ejecutar tal labor. Desmemoriada, te lo compré ayer. Sí ya sé, pero hoy se lo regalo. Carolina, más exasperada que contrariada, cerró la puerta con vigor, un dolor de cuello que se le venía incubando un par de horas atrás había quebrado su tranquilidad antes de que abriera la puerta de rojo intenso que siempre había sido color madera. Ciertamente reparó en el cambio de color, pero fue un susurro timorato no más importante que la súbita flexión que realizó con su cuerpo para apagar el intenso dolor a la espalda. Los ojos palmo a palmo con las rodillas, respiración acelerada, rojo intenso en el rostro, ambas manos rasguñando el piso, músculos estirados. El dolor aliviándose coexistía con la dificultad para erguirse luego de la flexión, dos manos pequeñas y blancas, secas, como empolvadas con harina, le ayudaron a pararse. ¿Cómo entraste?, me asustaste, no quiero tu diario, dijo ya con menos dolor. -Es el diario de ayer, es gratis-. Qué te pasa tonta, ándate, ándate, le voy a decir al guardia que me devuelva mis llaves, ¡qué mal uso!. No tengo llaves, lea ignorante. Las manos blancas y harinosas contenían los empujones llenos de pavor, sinérgicos, de brazos que no respondían. La mujer del periódico estaba ya en el umbral, aún musitando: "El de La Serna", "llévelo", Carolina la expulsaba, hasta que jalonaron a la vendedora que regalaba diario y la pusieron fuera de una buena vez, algo de cordura, e incuso compasión, manaban de ese breve apoyo a la dueña de casa. Carolina, por un instante tranquila, alzó la mirada y vio sus llaves frente a ella, era el guardia, y sus ojos exigiendo explicaciones, anularon el entendimiento de Carolina. Con una sola cosa en mente, pero ejecutando un plan que no se justificaba con una sola cosa, dejó al guardia en el umbral y caminó hacia su cuarto, reparó que ahora el paño verde estaba sobre la Biblia. Hay categorías de terrores, y éste último fue tal que abismada corrió en busca del guardia que, hasta donde ella sabía antes de recostarse, estaba de vacaciones. Este le abrazó y le sonrió, Carolina no atinó a nada más que romper a llorar y volver a correr.

Cogió la Biblia y la regresó a su posición, sobre el paño verde bajo el cual estaba el velador, frente al cual estaba Carolina observando la escena a través de una, dos o tres lágrimas que dieron extraño fulgor a tanta oscuridad, notó con dicha que su cuerpo formaba un plano que se podía superponer con el del paño verde.

06 julio 2005

El Ultimo Llanto

Debíamos hacerlo, no era por nosotros, era por ustedes, por la humanidad que clamaba, como un niño a los pies del padre, fuimos ese padre, que castiga al hijo por su bien, amamos al hombre como nadie, fuimos los mensajeros del cambio que necesitaban, no todos pueden ser felices, no todos, por Dios, por su Dios... La guerra y sus consecuencias fueron solo el montaje de un cambio más profundo, sabemos que las bombas no destruyen ideales, pero fueron efectivas en lo que necesitábamos que fueran. No valen acaso millones de vidas la felicidad de una, de una que lo pueda disfrutar. El hombre recibió la tierra y todo lo que hay en ella en sus manos, nosotros lo único que hicimos fue reacomodar esaposición en el universo, ampliando los márgenes del mundo, y elevando la condición humana. De que, de que podría avergonzarme, si este era el siguiente paso; podrían haber reclamado cuando se inventó la agricultura, podrían haber reclamado cuando intervinieron la vida, cambiando esa insensible ilógica que llamaban moral. Acaso no llevan mucho tiempo con la vida acuestas como para venir a llorar ahora?. Antes, lloraban por trivialidades, el amor sensible, la muerte, fuimos nosotros quienes arrancamos sus pechos, quienes les enseñamos lo miserables que podían ser, no se puede redimir sin sufrimiento, no se puede ser feliz sin haber llorado desde el estómago. Les dimos la Luz, ustedes se taparon los ojos con barro. Todo aquel que ha sangrado al borde mismo de la muerte quiere siquiera picarse un dedo nunca más, nosotros teníamos el poder de encarnar la violencia pura, a modo de tatuarla en la conciencia humana, para que nunca nadie se atreviera a alzar sus manos en contra del prójimo, y lo hicimos, no era mas que nuestro deber. No crean que tratamos de enseñarles el bien por medio del entendimiento, lo intentamos, mas de dos milenios, pero el hombre es el ser mas débil de la creación, no aprende mas que con caídas, necesita marcas indelebles en su cuerpo o en su alma para recordar lo que debe y no debe, solo fuimos esa marca, que debía trascender en el tiempo, por siempre, en un dolor tan profundo que fuera transgeneracional, una expiación continua y lo logramos, aunque no quede vida con quien compartirlo.....

03 julio 2005

Eres Más Bella Cuando No Te Escucho



Esto es porque todos los días la "señora/señor" en la "micro" viene y me mira con ojos desgarradores, me hieren y yo me alejo, después no miro más a la "señora/señor". Es también por las cabezas estudiantes en la biblioteca, que se levantan cuando llego y se desilusionan al segundo siguiente, no me importa, me preocupa que se desconcentren de tal manera por mí, porque nadie me esta esperando nunca en la biblioteca, no conozco mucha gente que vaya a la biblioteca y se siente allí, para ser una cabeza estudiante devoralibros; si nolevantaran las cabezas, podría sacarme los audífonos de vez en cuando, si no cuchichearan a mis espaldas yo dejaría de encerrarme en el cubículo que escojo como hogar momentáneo -me da horas de sueño y estudio y a veces comida y relajo-, pero cuando me voy de allá, ya no es hogar, de nadie, otro día voy a escoger otro cubículo y será como mudarme, pero como son momentáneos hogares, la mudanza durará un par de segundos, mi yo no sufrirá por las extrañas paredes, porque los cubículos son todos iguales, que práctico, ahora entiendo a esa gente del gobierno que hace todas las casas iguales, es para que la mudanza sea lo menos terrible posible, por dios, que avanzado es el gobierno, y uno que le tira mierda todos los días. Y nadie se da cuenta de que la música me ayuda a que, cuando los mire, no los vea a ellos(ustedes), sino los deforme a antojo como interpretaciones de las melodías escuchadas, y de las letras sufridas, cuando la letra de una canción es muy buena, veo la dignidad y buena voluntad en las personas, aunque te vea que eres en realidad horrible, sé que tienes tu lado bueno, por eso es que la música la escojo yo y no pongo la Rock&Pop. Pero esto es porque, cuando la señora/señor quiere bajarse en la mitad de la calle, impone su corpulencia en forma de pregunta, me deja acá por favor? es lo que dicen sus rollitos bajo kilos de abrigo, pero su boca no se mueve, no se mueve hasta que ve que no ladejaron donde quería, el desgraciado, cómo se le ocurre, deberían quemarlos vivos a todos... Aunque es por mucho más que por la señora, ella no tiene la culpa, al menos no en resumen, tiene la culpa cuando duele mucho la cabeza y las pilas se acabaron, pero no es ella, esto es porque... los días son pesados, las nenas desvían la mirada... no, no es por eso, en realidad, esto es porque hoy me siento bien, porque la micro es una porquería y la gente te empuja y las cabezas estudiantes nunca hablan de verdad, pero a pesar de todo, todo estabien, y no es el amor, siempre tiene el amor algo que ver en los finales felices, pero no es el amor, es que por fin parezco ser inmune a la ciudad, la ciudad no tiene más armas contra mi. Hasta que las pilas se acaben de nuevo.

30 junio 2005

Támesis

Una "generación Londinense" podría ser la que me tocó vivir. No por vivir allá sino por el horizonte de mis aspiraciones más trascendentales, y superficiales también.

Desde siempre me gustó el Ingles. Había un garbo en su fonética, una inverosímil sensación de inmortalidad al hablarlo. Me parecía que el Ingles era una diversión, a cada minuto, no como el castellano que había estado tan arraigado en mí toda la vida que apreciarlo era cosa de vejetes en bibliotecas. Eso para empezar. Como el viejo chico que solía ser, tenía aficiones un tanto extrañas para mi edad, por ejemplo: adorar las bebidas como el té y el café. No sé de donde habré sacado esta maña: Ciertas tardes me posaba en lo más parecido a un sillón que encontrara e imaginaba la decoración de una vieja casona británica mientras bebía una tasa de té, lo que pretendía era gozar de ese momento de calma absoluta, casi enfermiza, pero con garbo, y garbo was London. Aclarar que esta "esquizofrenia" era gratuita, es necesario. Es decir, no veo motivos más que la televisión que un niño de diez años puede ver. Afuera quedaban sentimientos racistas (no los tenía), ni mucho menos de vergüenza por mi patria (la amaba más que ahora). El amor por este arquetipo británico, que probablemente no es tal, surgió de la más pura imaginación de un tele maníaco. No se deben descartar motivos subliminales o de inconsciente colectivo, quién sabe........

La adolescencia y su atracción fatal por lo futil es un factor no desechable. Llegaron los locos años del Grunge, de los Backstreet Boys, de las niñas que iban a fiestas con niños de zapatillas y chaquetas estilo Nick Carter. Yo notaba algo extraño con mi reloj vital, tiempo atrás intuía (no era difícil) que yo llegaba tarde, más que el resto. Me temo que, a la vez, pasaba por una decisión propia, pero ese es otro tema. Odiaba a los Fabulosos Cadillacs (la onda latina buena onda), a No Doubt (qué tanto, si sólo les gustaba Don´t speak); a Nirvana (a pesar de los atributos musicales, su figura era casi tan usada y prostituida como la del Che), Guns and roses (maldito Axel); Backstreet boys (detestaba más a las minas que atiborraban con sus posters las piezas, Nick era omnipresente); El hip- hop (eso, para terminar de cagarla). Obviamente que las fiestas no me gustaban, qué iba a bailar ¿ King Africa ?; ¿ Proyecto uno?; ¿ Gillete? ¿Ilegales?... No, no era fácil la cosa. Ante mis ojos se vendían al mercado los valientes pichangueros de siempre, los de toda mi infancia. Vi como sus axilas, marcadas por el partido en la plaza, se tornaban chanamente hediondas al desodorante Axe que todos sus nuevos amigos usaban. Como sus pelos, simpáticamente indecentes, se tornaban maleables y refractarios producto del gel más ordinario. Me refugié en extrañas cavernas, y me adapté a mi desadaptación, era como un cavernario de cuya vida no se supo hasta que pasaron las glaciaciones. Era un troglodita en muchos sentidos, pero sobreviví, antes no tenía estilo, ahora,.... tampoco (pero la situación pronto sería más
favorable).

Los mamarrachos tienen estilo......Poco a poco fui notando que mi desgano por ir a mega tiendas para obtener ropas nuevas, que por lo demás medio Chile usaba, no era un Karma tan grande como para alejarme del objetivo: tener onda. He de decir que las ropas en extremo "freak" tampoco me causan mucha gracia, salir de una esclavitud para ir a otra tanto o más agobiante no me parece lógico. Lentamente el jeans con la polera hacían nido en el bosque onírico donde crecen y mueren mis gustos. Se iban sumando ciertos chalecos, ciertas zapatillas, ciertos pantalones (de preferencia oscuros), nada muy grandilocuente. Pero postulo que mis gustos no tenían nada de noble sencillez, aparentaban tenerla, pero en el fondo no eran más que la subliminal copia de un mundo mediático que se venía encima con fuerza por esos años. Un universo básicamente musical que englobaba distintos sonidos, rock y pop, buenas y malas bandas, pero todas empaquetadas y vendidas bajo la misma gran marca, la marca de la Isla Británica, el nunca bien ponderado brit-pop. Ahí sí que cabían mis rarezas, no tan raras por lo demás; Ahi sí que valía no tener zapatillas de marca, ni una pinta producida. Los supertalentos musicales hacían un paso al lado para permitir que no sólo la música virtuosa fuera aplaudida, la industria musical daba cabida a bandas que sin ser netamente pop lanzaban nuevas propuestas visuales e intelectuales, con letras que hacían reflexionar sobre la importancia relativa de muchas cosas de nuestra vida. No me era difícil elegir entre los alaridos de Axel Rose y la irónica "Creep" de Radiohead. Decir que me gustaba la música "más pajera" es otra teoría con validez. Sacrilegio omitir a : Blur, Elastica, The Smiths, Oasis, Suede, Pulp......

Los ingleses engendran un nuevo hijo, o todo el mundo y su diversidad cultural lo paren a través de Londres. Otro hermanito que se suma al niño rabioso (little Sam) que históricamente ha sabido aprovechar las oportunidades, humillando no sólo a sus padres que con rabia también le parieron. Este nuevo hijo es medio inmaterial y sus instintos asesinos son inexistentes, es hijo de un lenguaje universal, de arquetipos, más descifrable con poesía que con palabras cotidianas. Inglaterra tiene nuevos hijos y esa es la London Generation....Talking about my generation.

26 junio 2005

The Death Smells Like A Woman

A pesar de que tanto caminar ha desgastado un poco mis zapatos, y de paso, mis pulmones, cuido de llevar mi traje lo mas lustroso posible, después de todo, sigo siendo un caballero.

La vida, ay la vida me ha tratado bien, me entregó un buena familia, una posición social, tenia auto y un futuro, muchos amigos (creo) y un pato. Recibí una educación privilegiada, estudié en Harvard desde los
21, me recibí con honores y un birrete.

En mi animo de entender, me embarqué en estudios sociales, luego de terminar mis estudios de postgrado, de lo que guardo solo buenos recuerdos. Fue en una de esas salidas donde la conocí, y quise especializarme en ella, aprovechar mi juventud, en esos años de mozos 24.

La perseguí días y noches, de una manera un tanto extravagante, mi amable familia quiso internarme, decían que todo eso no era normal, que pensara en mis hijos y en mis abuelos, en mi pato, o mi birrete. Nunca entendieron, un hombre debe hacer lo que debe hacer, sobre todo si se encuentra con su destino, tan de cerca y en la cara.




Sobre ella, que puedo decir, la encontré consolando a un mendigo, que una noche de invierno no tuvo donde guarecerse de la lluvia y las bajas temperaturas. Ahora que lo pienso, ella siempre había estado allí, cuando niño quizás nunca la vislumbre, era lejana creo, mas allí, con el vagabundo, pude verla a los ojos, tan de cerca que congelo hasta mis sueños, tan enajenante como la vida misma, tan grande que ahora la define, para mi.
Su aparición produjo un quiebre en mi vida, perdí el auto, los amigos el birrete y el pato, mi familia sigue siendo buena, pero ya no es mía, aun tengo una posición social, la última, según el censo.

Ahora, estoy viejo y cansado, las cosas se sinceraron con ella y esta a mi lado esperándome, la alcance mientras me alcanzaba. Ahora mi traje ya no esta tan lustroso, mis zapatos se gastaron completamente, al igual que mis pulmones. La vida en la calle es dura, mucho para mis treinta pesados años.

Por última vez, camino sobre la hierba temprano por la mañana, esta se defiende con pequeñas gotitas que mojan mi calzado matutino, mis pies descalzos y entumecidos, que enferman mi cuerpo por última vez, mientras muero en sus cálidos brazos, en una escena no tan extraña para mi...


21 junio 2005

Una Escena En El Tiempo


Era pequeño, bastante más que ahora. Hace un tiempo solía ver al pequeño de entonces como otro sujeto, una existencia que no es antecedente de mi actual existencia, pero poco a poco todo calza. Entonces, era yo el que jugaba en el patio con los muñecos y ladrillos
y hormigas negras y mi hermano. Deliciosos pensamientos, no recuerdo ninguno. Amaba a mi perro, el me amaba a mí, confiaba en mi habilidad para construir lo que fuera con mis ladrillos de juguete, tanto como para jugarme la vida en ello. Las niñas eran un obstáculo que eludía lo más rápido posible. No me costaba concentrarme en algo.


Todo esto era parte de una rutina de niño, nada extraño, creo, pero nada mágico ni misterioso ni demasiado trascendente: no pensaba en nada cuando me estaba quedando dormido ni despertaba con algo en mente. De repente -y era mi viejo el responsable-. empezaron a algunas cosas a tatuarse en mi cabeza, raramente en mi caso la mayoría tenían que ver con la música. Mi viejo poseía orgullosamente un equipo "de última generación", es decir, una caja enorme con muchas perillas y botones que no podíamos tocar, que sin duda, sonaba muy fuerte. Con su voz de tenor, las letras de una canción de Soda Stereo llegaban con claridad a mí y así me sentaba en el piso deteniendo el obrar de los muñecos para recibir, algo desconcertado, el significado de las palabras. Es en estos casos cuando la memoria trivial sirve, mi viejo la sabía utilizar muy bien y, mientras sonaba más o menos "...hay una piedra en mi corazón / un planeta con desilución..." y al verme tarareando más por el ritmo que por las letras, actúa: "ésta canción la escribieron cuando estaban en Bolivia para dar un concierto y ocurrió un terremoto terrible... ves?". Las imágenes de Ceratti entre las rocas y los bolivianos levantando sus casas invadieron mi cabeza, y ante el gesto de lamento de mi padre, pude sentir algo de pesar por los pobres bolivianos. Él raramente me hablaba de esa manera, la comunicación era siempre mediante juegos y dulces, pero una vez que salieron estas palabras de su boca simplemente no las pude olvidar. Y no sé si fue por la canción, por la manera de decírmelo, o por lo pequeño que era. De todos modos, la canción la escuché cientos de veces más y ya no era sólo una canción pegajosa más.

La simple frase del viejo caló hondo en varios sentidos. El más antojadizo de todos es el dominio de la trivia, que salva en muchos casos, pero que carece de fondo -una frase que describiría para muchos a mi viejo. Con la música, y en consecuencia, con las palabras, ocurrió algo más interesante y claro: la canción ya no era sólo una mezcla entretenida de sones y letras, aquello trascendía y se elevaba transmitiendo algo más; y apenas sabiendo leer, las palabras se me revelaron como un mundo en sí mismas, no había límites claros para un pequeño grupo de palabras, los sentimientos que desembocaban de algo tan inanimado era simplemente increíble. Estas conclusiones no salieron del pequeño de entonces, pero son fieles con lo que sentía -o con lo que recuerdo haber sentido.

Pero de todos los significados posibles que le haya podido sacar a lo largo de los años a esta escena repetida -que seguramente con los años se ha visto algo alterada-, el que he sacado de mi padre es un resumen de su manera de ser padre conmigo. Porque no muchas veces habló conmigo temas que de verdad le apasionaran, ni lanzó opiniones acerca de un tema en particular, casi todo era trivia. Pero de alguna manera, a mi no me importaba que carajo hiciera o dijera, porque siempre y de cuando en cuando aparecía con alguna cosa que cambiaba algo dentro mío, como pequeños desvíos dentro de mi trayectoria fija. No sé si quería hacerlo, si lo tenía calculado o si fue sólo el don que tiene el padre sobre su hijo. No importa. Sólo puedo decir que mi padre se justificó como tal con muy poco, y al parecer no necesitaba mucho más.